21 días en Furgoneta. Etapa 2 – Ibiza

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ETAPA 2 – IBIZA
 
 
Día 2
 
Volver a Ibiza siempre me hace feliz. Ésta tierra mágica hace que la vibra se eleve y el corazón se sienta en casa. Sus llanuras payesas, sus playas turquesa, sus bosques mediterráneos. Ibiza es perfecta y miles de personas, de todas partes del mundo, vienen a perderse y encontrarse en ella.
Visitamos Eivissa, paseando por sus calles y negocios locales. Tomamos carretera parando en un can de Santa Eularia a comprar productos de la tierra y recorremos Las Dalias, rumbo al Norte atravesando Santa Gertrudis y San Miguel.
Ayer llegué a #ibiza y os reconozco que siempre me impresiona verla a lo alto. Conduje hasta el norte para dormir en un acantilado arrullada por las olas del mar.
 
 Dormí con mis lamparitas protegiendo mi sueño, con mis perros a pierna suelta y lo primero que he visto al abrir la puerta está mañana ha sido el mar azul”.
 
“Estoy perdida sin cobertura en las calas de #ibiza conviviendo con locales que conozco en el camino y me hacen parte, como a una más. 
 
Día 3
 
Nos perdemos en las calas mediterráneas del norte, durmiendo sobre acantilados y disfrutando de la tranquilidad de las Playas de Es Figueral.
 
Me muevo con la furgo y he descubierto una isla tranquila y secreta en pleno verano. Desde dormir en acantilados bajo un manto de estrellas y el susurro de las olas, a descubrir caminos de tierra, parar a comprar producto local en can, aspirar el olor de los montes mediterráneos, pasar el rato en chiringuitos con parroquianos con nombre propio, bañarme en calas escondidas con casitas de madera de pescadores y la calma balear. La calma balear que embriaga y atrapa. 
 
Mientras escribo esto se levanta el viento y los relámpagos cruzan el cielo. Mis perros duermen a mis pies, el mar canta embravecido y yo estoy tumbada en mi furgo con las piernas cruzadas oliendo el perfume más rico del mundo. El de la posibilidad.

Fotos y más fotos. No me apetece grabar. No me apetece salir, sólo que veáis lo que siento, si eso se puede conseguir.

Pdt. Me encanta cuando me aclimato tan rápido que quienes me conocen de cero piensan que soy local. Menudo orgullo ser camaleona”.
 
Día 4
 
Seguimos recorriendo las calas del Norte hasta Sant Joan Labritja, Portinax, San Juan, En Serra, Moscarter, Xuclar…
He pasado un hotel abandonado, bajado escaleras que en otro tiempo fueron grandiosas pero ahora lucen rotas, hasta llegar a un acantilado donde la piedra corta el tiempo y el agua rompe dejando marismas llenas de vida“, calas perdidas, entre mansiones o casetas de pescadores. Entre silencios o turistas, en arenas blancas y aguas cristalinas.
 
En chiringuitos donde hacer amigos y pasar la noche charlando hasta la madrugada.
 
Día 5
 
Es Canaret, Benirrás, Ferradura…
 
Disfrutar de Sant Josep de sa Talaia.
 
Es Portitxol.
 
Día 6
 
Portmany. Saladeta. Sa Galera.
 
San Antonio Abad.
 
Comte, Vedella, D´hort y Es Vedrá.
 
Así es Ibiza. Hoy he conocido en la última cala a Diego, que es una persona con una vibra súper especial y mucho camino recorrido y por recorrer y me ha regalado este palo santo Mediterráneo que ha hecho él mismo. Cajitas de madera que miran al mar sobre pasarelas empinadas y la transparencia perfecta de este agua que mezcla corrientes de agua dulce y agua salada tan clara que si te fijas ves las piedras del fondo”.
 
Ferry y camino a Mallorca.
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