Decoración y Autoestima: Planes para ser feliz

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No ha sido hasta 2020 que he comenzado a decorar mi casita.

Vivía fuera, en una maleta, de viaje perpetuo sin vinculación.

Llegó 2020 y me hizo parar.

Lo he hecho muy poco a poco, sin ninguna intención ni finalidad clara, simplemente empezar a ver mi espacio más a tenor con la persona que he ido construyendo.

Sentir hogar.

Verme reflejada.

Ordenar fuera para ordenar por dentro.

Y el bricolaje me ha cautivado.

Poco a poco, montando, aprendiendo, haciéndome con los materiales, pintando los muebles antiguos a la tiza, las puertas, las molduras… dándoles un poquito de belleza sobre su historia antigua.

Elegir el estilo de decoración que más se ajusta a mí, el #bohodecor con colores crema, blancos, mostaza, dorado, madera y el verde de las plantas.

La naturalidad de los materiales, las texturas, dando un poquito de mi personalidad a las paredes en las que vivo.

De momento, vamos así, pasito a pasito.

Los que me seguís desde hace tiempo habéis visto, en primera persona, cómo era la casa y como está siendo ahora.

El cambio es brutal.

¿Qué te parece el trabajo?

Es la manera de dar luz y estilo a lo que ya tenemos con nuestras propias manos y poca inversión.

Leds, pintura, objetos especiales… Te acuerdas cuando mi terraza era verde pistacho y los muebles caoba oscuro? Jajaja

#womanworddiy

 

Lo mismo me pasa con la pintura…

Soy una persona creativa pero siempre me he enfocado en lo que se me da bien, que es la escritura.

Después pasé a la fotografía, que no es más que escribir con imágenes y mi gran frustración siempre ha sido que jamás he sabido pintar.

Bueno, o eso me decían en el colegio, cuando me sentaban enfrente de un jarrón y yo pintaba en abstracto lo que me sugería ese jarrón y esas flores muertas.

Un cuadro, vamos.

Me frustré y no seguí investigando… Por qué me salía algo tan diferente a lo de los demás…

Lo mismo ha sucedido hoy, he intentado pintar una acuarela de un jarrón súper bonito que vi por internet, limpio, perfecto, estético, pero mis manos me llevan a otra cosa siempre…

Sigo sin saber pintar, no tengo ni idea de lo que hago ni por qué sale así… lo que sí que he aprendido es a ser más amable conmigo, a dejarme jugar, a permitirme investigar, sin juzgarme pasándomelo bien conmigo misma.

Ya no me da miedo enfrentarme al papel y ver qué sale en acuarela.

Ahora lo hago por diversión, por disfrutar.

La paz que se siente con el pincel en las manos es maravillosa y sólo por eso merece la pena hacer cualquier “cuadro”, literalmente 🤣

Lo siento Pollock, gracias Kandinsky…
#womanword

 


ç

 

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