Viajar al Norte de Tailandia: Chiang Mai

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Viajar a Chiang Mai en tren nocturno desde Ayutthaya es toda una aventura. La ciudad de los templos y las leyendas se abre para nosotros.

¿Qué ver en Tailandia?

He recorrido todo Tailandia desde mi aventura #ViajarNoTieneGénero #6paísesen60días

Hoy os cuento el comienzo y el final de mi viaje, mi entrada y salida en éste país, su capital: ¡Bangkok!

No te pierdas el vídeo donde podrás ver y vivir conmigo toda mi aventura descubriendo la ciudad de Bangkok en directo y el comienzo del viaje en tren hasta Ayyuthaya, tren nocturno hasta Chiang Mai y más de 300 curvas hasta Pai.

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Todas mis fotos en Instagram: @Woman_Word en mi aventura en el hashtag #VIAJARNOTIENEGÉNERO  y todo el viaje en directo en mis destacados: BANGKOK, AYUTTHAYA, CHIANG MAI  y PAI.

¡Sígueme y viaja conmigo!

Comenzamos…

Chiang Mai: Un viaje en tren nocturno

Amanecer entre el traqueteo del vagón, entre las verdes montañas de Tailandia, transportada a una realidad de antaño, de viajeros aventurados a la magia de descubrir paisajes nuevos, idiomas nuevos, personas lejanas que se acercan a tu camino convirtiéndose en la familia de momento, hasta que llega el momento de marchar y los pasos siguen.

El café recién hecho inundó el compartimento con su aroma y las diferentes nacionalidades despertaban saludando en rededor, los ojos hinchados y la mañana que comienza. Un tuk tuk compartido por 40 baths hasta el centro y el hotel Maraya con sus impresionantes vistas a la ciudad antigua, Wiang Kim Kam, el río y su piscina bajo mis pies.

Un baño, un zumo y comenzaba el recorrido por una ciudad plagada de templos. De templo en templo, conozco a uno de sus cuidadores. Se arrodilla conmigo y me enseña a meditar, a pedir la luz del mundo y me agradece la calma que exhala. Le sonrío y le cojo las manos. Él calma con su dulzura y su mirada sincera.

Recorro los mercados callejeros probando las delicias de las calles, me pierdo entre la vida cotidiana, colegios, negocios, árboles de mangos y leyendas que abrigan la ciudad.

Una bicicleta y la selva de la que emergen más y más templos permite que la recorra mostrándome una belleza especial y diferente.

Chiang Mai no son santuarios de elefantes sino la vida de sus gentes, en sus calles, la historia de sus templos vivos, la espiritualidad y la cercanía.

Aprendo a hacer artesanía, a cocinar con una abuelita en su puesto de carretera, me descalzo y paseo, me siento frente a sus budas, aspiro sus olores, degusto sus sabores y veo cruzar las nubes por un cielo que emerge azul entre las nubes del monzón.

¿Quieres ver todos los templos que visité y hacer tu propia ruta?

No te pierdas mi vídeo.

Seguimos viajando, nos vamos a Pai.

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