Dónde comer: Málaga Foodie y los mejores restaurantes

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Dónde comer: Málaga Foodie y los mejores restaurantes de la ciudad

Málaga es una ciudad de gente maja que acoge, que integra y que sonríe contigo. Con ella comencé y terminé mi periplo: #60días6países para mostrar que #ViajarNoTieneGénero a través de diferentes culturas.

La gastronomía de la ciudad es tan rica que, para conocer Málaga, hay que pararse a comer. Por ello, he preparado una ruta gastronómica completa para comernos la ciudad en cuatro días de visita.

Si ya has visto la ruta completa en cuatro días en texto, vídeo y fotos que publiqué el lunes: Málaga en cuatro días: Qué hacer, qué ver, dónde comer – Deporte, Gastronomía, Naturaleza, Playa y Cultura, no te pierdas ahora, todos y cada uno de los platos que probé en cada uno de sus restaurantes.

Málaga gastro en cuatro días ya está aquí.

Ya puedes descubrir cómo fue mi viaje en uno de mis IGTV videos y en la burbuja de Málaga en mi biografía de Instagram @Woman_Word #WOMANWORDinMalaga Descúbrela deslizando hacia la izquierda o pinchando aquí.

¿Comenzamos?

Primero: El vídeo completo

https://youtu.be/ge6Wf35GINY

Ahora, comencemos la crítica gastronómica:

1. Sergio Garrido: Le diner

Le diner con Sergio Garrido es una experiencia ineludible en Málaga, por eso, mi ruta comienza con él.

Sobre las ruinas romanas, el restaurante mira al río en la rivera con el centro por el que bajar el menú degustación disfrutando de la agradable noche que regala la ciudad y sus luces iluminando sus monumentos.

Tras conocer más a un chef humano y cercano, con las ideas claras y el corazón por bandera. Los productos locales y la innovación en la cocina aparecen de forma conjunta en una sucesión de platos bien hilados, donde los sabores convergen y conviven creando una verdadera experiencia gastronómica.

El chef, en constante aprendizaje, investiga sin descanso haciendo tangible su pasión y construyendo a través de ella un futuro mejor.

Con el tinto orgánico ya servido comenzamos con un poke hawaiano andalúz de atún de Barbate, aguacate de la Axarquía, piña, algas y fideos de arroz. Un plato perfecto para comenzar el menú, de sabores suaves que combinan dejando esencia y permitiendo saborear todos sus ingredientes sin imposición, así descubro que sus platos representan su carácter, amigo y amable.

Seguimos con, como las llaman aquí, unas peregrinas (son vieiras) con crema de boniato, caviar de trufa negra y jamón de ibérico de bellota. No hace falta decir más. Delicatessen.

Llega el turno de los ravioli de marisco, cangrejo y rape con salsa marinera seguido de ibérico ahumado en rama de canela, papa asada y verduras esparragadas. Una tras otra, sus creaciones sorprenden por lo cercano y la sofisticacón que muestran al unísono.

De postre, el embajador de ‘Sabor a Málaga’ y precursor de los productos de la tierra con eventos tales como la recogida del tomate huevo de toro que se cultiva en el valle del Guadalhorce, se sienta a la mesa y me acompaña.

Sergio se escapó de su casa a los 16 años para hacer una entrevista en una escuela de cocina de Marbella. Su entusiasmo le abrió las puertas de la misma pese a ser menor de edad y así comenzó su historia y su amor por la cocina inculcado por su abuela. Hoy es un chef reconocido, cercano y amable que combina sabores de forma suave mediante productos locales apostando por el sabor de Málaga.

No te pierdas mi postre, la historia de Málaga hecha sabor. Todo en mi vídeo. 

 

2. Café Mura Mura

En el corazón del casco histórico de Málaga se oye la dulce lingua italiana desde un restaurante que mezcla la cocina del sur de España y la del sur de Italia creando un menú de platos que conviven en tradiciones culinarias, eso sí, con el parmesano de Italia, sin distinción.

Bebemos vino tinto de Sicilia y probamos tres platos que representan a la perfección el estilo del restaurante: Productos de la tierra, recetas de infancia, recetas inspiradas en las experiencias en nuestro Sur y platos que hablan de calidad gastronómica y la convivencia.

Rodeada de un diseño, acogedor cargado de vivencias, detalles y recuerdos comenzamos a comer:

Comenzamos con un pulpo cocido con emulsión de aceite perejil, patata con sabor a naranja, polvo de aceituna negra, flores y emulsión de limón. Sabores contundentes que conviven en armonía, como su concepto de cocina.

Quiénes vienen a verles lo hacen sabiendo lo que vienen a buscar: Una cocina diferente, una Italia refinada, estudiada, amable y de diseño.

Recordando la receta de su abuela y el ragú típico italiano crea mi segundo plato: Huevo pochado sobre tomate cocinado durante 10 horas, con ternera cocida, manteniendo el sabor de la carne, pero con la carne aparte respetando la receta original y mezclado con mozarella de queso de búfala.

Para terminar, seduce la pasta calamari con crema de albahaca, stratachela de mozzarella de búfala, queso parmesano y polvo de tomate. Todo ingredientes que podemos encontrar en los dos sures. España e Italia. Siamo cuigini. ¡Somos primos hermanos! 

¡Postre! Por supuesto, el mejor tiramisú de Málaga.

 

 

3. Óleo

La perfecta fusión entre la cocida mediterránea y la japonesa a través de una misma carta y la creación del arte culinario entre dos chefs, no es de extrañar que se encuentre emplazado frente al Museo de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC).

Comenzamos la fusión de sabores con un tinto de Ronda de uva Syrah, mi favorito. Éste, tempranillo, con syrah y merlot.

Para abrir boca, una tapa de ceviche de jurel sobre lima que desprende un riquísimo sabor, pues ya se nota la mezcla de estos dos socios que con el paso de los años, 6 años juntos, ya saben fusionar sus formas de trabajar, siempre dando valor a los productos locales para crear su carta.

El toque minimal en su diseño se desvela con la misma elegancia desglosada en el sabor de sus platos. Continuo con unas patatas bravas con espuma picante tan deliciosas que me como todo el pan mojando su salsa.

Termino la parte mediterránea con unas croquetas de puchero con hierbabuena. Para los amantes de las croquetas, este es uno de los imprescindibles.

Volamos a Asia y comenzamos con un rollito vietnamita de chivo de lechal enrollado en lechuga con hierbabuena, cilantro y albahaca. Antes de morder, mójalo en salsa de su guiso con mostaza y aceite de limón. El sabor del cordero es brutal y combinado con las hierbas, se refresca y condimenta a la perfección.

Seguimos con el tartar de atún Óleo, con huevo de codorniz, emulsión de mostaza antigua y cebolleta con wasabi, casi tan delicioso como el tiradito de pez limón con trufa que pruebo a continuación.

Cada día, un plato es recomendado en el menú. Para mí: Ventresca con crema tartufata y emulsión de trufa.

No te puedes ir de Óleo sin probar sus niguiris: Steak tratar con trufa, salmón lima flambeado con azúcar moreno y teriyaki, atún, ventresca de atún y ventresca de atún con foi y reducción de Pedro Ximénez. Otro nivel.

¿Postre?

Por favor, eso no se pregunta: Lemon pie sobre toffee con una hojita de hierbabuena.

 

4. Paralelo

Que te reciban con tu nombre en letras del scrabble sobre la mesa, un Ribera servido y vistas al hermoso graffiti que corona la pared principal del local, hace que la crítica comience con muy buen pie.

Francesco, el jefe y primo de una influencer viajera que recorre el mundo sola, como WOMANWORD, ofrece aúblil pcúo un local de madera, acogedor y que evoca la mezcla, la convivencia, tal y como sucede en su cocina, donde todos los trabajadores del local tienen cabida tanto en las recetas como en sus ingredientes: España, México, Italia, Canarias, Japón, Perú… 

Comienzo con una tapa de patata morada sobre salsa de mango y ajo, con tartar de salmón y ají amarillo. Todo de un bocado para ir descubriendo los sabores, mientras masticas terminando con un picante sabroso que después desaparece. Justo en su punto.

Continuo con el cebiche del día, en éste caso: Pulpo y vieira con melon y sandía, arroz negro italiano, quinoa roja y salsa de tigre peruana. Picantito. La mezcla con lo jugoso de la fruta aporta frescura e invita a seguir comiendo sus generosas raciones de gran tamaño. El sabor es tal que no dejo nada en el plato.

Seguimos comiendo con una receta de croquetas, lo cuál siempre es una buena noticia. Éstas, de bolognesa coreana madurada durante 45 días, kimchi y queso ideazabal flameado. ¿Suena bien, eh? Totalmente melosas y de nuevo, con ese toque de juego picante, pero agradable.

Llega la hora de volver a Tailandia y probar el cangrejo de concha blanda, en tempura, con salmorejo picante gracias al ají rojo. Es un juego comer aquí, en cada plato combinando sabores y texturas y formas de comer. Ahora con las manos.

Vuelo a Japón sin levantarme de la silla y llego a los niggiri de salmón sobre salsa de frambuesa ahumados a roble. De nuevo, la complejidad del sabor provoca sencilla y acogedora, en un balance perfecto.

Vencida por el tamaño de las raciones pido que paren cocina, pero recibo la dulce despedida del postre de la casa: Panacota de chocolate blanco con helado de coco y lima y cristales azules.

Una noche mágica.

5. Vino Mío

Una cena de calidad, de cocina mediterránea y productos locales, el diseño de un restaurante budoir con arte en venta de artistas de la ciudad colgando de las paredes y un espectáculo flamenco en vivo al cante, baile y guitarra española, suena a plan perfecto, ¿o me equivoco?

Helene se enamoró de la ciudad y dejó su fría Holanda en busca del sol. Así, fundó hace 15 años éste peculiar restaurante y desde el comienzo el flamenquito se hizo presente.

Sobre suelos de madera, el vino de la casa es un Rioja de alta calidad que sabe a garnacha y tempranillo. Con lía ra alegreícorriendo los sentidos y las palmas batiendo, comenzamos a comer con sus generosas raciones.

Para empezar, unas bolsitas crujientes rellenas de gambas y verduras, acompañadas con mermelada de tomate y orégano. Espectacular el crujido de la masa y la suavidad de la mezcla.

Llega el turno de la bulería marcada por los pies de Mayte, la bailaora y del risotto de boletus y espárragos trigueros, regado con caldo de buey y servido con escalopa de foie. Absolutamente maravilloso.

Con los botones desabrochados y la dedicatoria de «Rocío, tu nombre que bien me suena», me sirven el bacalao San Marino gratinado con patatas, pimientos del piquillo rellenos de espárragos y crema de queso en salsa de cava, cebollino y nata. ¿Te lo imaginas?

Si ya estaba en el cielo, tres tacones y dos puntas después, llega el apoteosis con un turista bailando y mi coulant de chocolate artesanal sobre base de crema inglesa de naranja, con fresa natural y helado de mango haciendo su entrada triunfal y decorando con broche de oro, una noche perfecta en ésta mágica ciudad del Sur.

Gracias.

 

6. Alexso

Alex y Sofía conforman el tercer hijo del chef: Su restaurante.

Eso de entrar hasta la cocina se ha convertido en literal en mi visita a éste increíble restaurante. Su chef, José Antonio Moyano, me abre las puertas de su hogar, de su bebé, de su sueño y me deja ser parte del mismo con el delantal puesto.

Descubrir los platos desde su creación original es un privilegio que agradezco y en el que me implico desde el primer segundo. Ver al chef componer sus platos desde el inicio, comprendiendo el por qué de cada paso es algo verdaderamente increíble. No te pierdas el vídeo.

Con un vino tinto de Ronda en la mano, con la Venia, puro roble, accedo a la sala de los sueños donde los ingredientes esperan bien ordenados su gran momento para aparecer en escena.

Experiencia y sorpresa a lo largo del menú gastronómico con 14 platos, platos de la carta o medios platos.Todo aquí es juego, así sucede cuando me como mi propia tarjeta de bienvenida. Aceite y sabor a huevo, Hermosas tejas de crujiente de calamar, alioli de albahaca… Todo aquí está construido con mimo, tiempo e investigación.

Así, comenzamos a elaborar mi primer plato: Un cebiche construido como un bosque, como un jardín maravilloso. Realizado con pasta de wonton, sobre mousse de cilantro, jengibre y ají amarillo (ingredientes de la leche de tigre del ceviche) y decorado con cebollino vertical para darle altura, flores, langostinos, gambas y el toque dulce con papaya y piña deshidratadas, pepitas de lima limón para abrir la boca, para conseguir el sabor puro del plato tradicional.

También el pan busca la diferenciación: nuez y vino tinto, bacon y queso y frutos rojos.

Seguimos con un foie macerado por él mismo, cuyo plato se denomina: Foie Piña colada. Allá vamos. Foie con mermelada de piña, plátano frito, dados de coco y toque de altura con el cebollino. Como culmine, sal volcánica y oro. Por que yo lo valgo.

De la cocina autóctona a los pequeños guiños. Pasamos de Francia a Japón con un atún picante. Éste macerado en salsa de soja y aceite de sésamo, con el toque picante del socini togarashi servido sobre hummus de alga y wasabi. El picante resalta el sabor a mar de alga, servido con cebolleta japonesa, naranja confitada de origen japonés y flores.

Al terminar los platos y antes de los postre, masticamos una pequeña flor eléctrica de Brasil que limpia la boca y adormece la lengua, pero sólo un ratito. La experiencia culinaria es juego y aquí, se torna presente y si no me crees, no te pierdas los postres:

¿Migas con chorizo y huevo? ¿Sandwich de salmón, ketchup y patatas fritas? Aquí, nada es lo que parece, ¿jugamos?

IMPRESCINDIBLE.

 

7. La Luz de Candela

Dos hermanos franceses han hecho realidad su sueño de crear un restaurante bajo su propio concepto de cocina, ése savoir faire francés y los productos locales de temporada de una Málaga que acoge y abraza. Como nombre, el de la hija del chef: Candela, que ilumina el local y la vida del mismo.

Con un tinto francés y cuadros de artistas en exposiciones temporales en venta, comenzamos una degustación fundamental en éste restaurante de tapas, medias raciones y raciones completas a elegir según el gusto del comensal.

¿Quieres conocer mi menú?

Almejas en su salsa, foie francés al más puro estilo de ésta cocina, risotto de cordero confitado, guisantes y azafrán y como colofón, secreto ibérico en jugo reducido de higos, sobre patata panadera.

Siempre hay un huequito para el postre, sobre todo si son dos: Fresas con chocolate blanco (mi favorito) y yogur, cremosas y muy jugosas y de segundo postre, un cremoso de chocolate negro sobre naranja confitada.

No lo dudes, pasa a visitarles, encontrarás un menú de lujo.

 

Otros

  • Un desayuno en La Recova disfrutando de su pan kilométrico, su café con leche, el zumo de naranja natural y sus mermeladas caseras: tomate, melocotón, sobrasada, higo, cebolla… por 2’50 euros.

 

  • Helado artesano en Casa Mira o Desiderio

 

  • El Brunch de Noviembre

 

  • El pescaito frito de la Peregrina

 

  • El vino de la casa en el Pimpi

 

  • o las románticas vistas en la céntrica Buganbilla.

 

Todos ellos, reclaman el sabor natural de sus productos locales.

¡Buen provecho!

 

https://youtu.be/ge6Wf35GINY

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