Bélgica: Qué ver en Amberes en dos días

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¿Qué ver en Amberes en un fin de semana? Sus museos imprescindibles y los mejores secretos de la ciudad.

Si tienes un fin de semana libre y quieres escaparte a una capital Europea, te aconsejo que hagas las maletas en dirección a Amberes o como ellos la llaman: Antwerp. Ésta ciudad belga, cuna del barroco, casa de Rubens, es el lugar perfecto para perderte y disfrutar. Bienvenidos a una nueva ruta y un nuevo vídeo viajero con WOMANWORD. Hoy: ¿Qué ver en Amberes en un fin de semana? Sus museos imprescindibles y los mejores secretos de la ciudad.

Como leíste en el reportaje anterior, Amberes me ofrecía la llave de la ciudad y, cuando una recibe una carta del mismísimo Pedro Pablo Rubens, presentándose como su devoto servidor, no tiene más remedio que aceptar la invitación. 

Allí estaba yo. Una ciudad nueva y esa magia de la exploradora que llega por primera vez a un territorio desconocido. 

Mapa en mano primero y mapa en el bolsillo después. Me perdía para encontrarme jugando con la ciudad y sus facetas. 

Como Juana la loca, un reino completo aparecía ante mí, desconocido y cargado de aventura y posibilidad.

Sigue leyendo el reportaje completo, con la ruta desglosada de imágenes, debajo del vídeo:

 

 

 

Ésta es la ruta imprescindible para recorrer Amberes:

Llega a la estación de tren, bien comunicada con todo el país y a escasa media hora del aeropuerto de Bruselas.

La estación central, de 1905 te fascinará por su increíble arquitectura conjunto de estilos y su altísima cúpula con más de cuarenta metros de altura. Para entrar en ella, el mármol se abre en arco bajo los símbolos de la ciudad: La mano, símbolo de libertad y el color rojo, Mercurio, representante del comercio y Atenea. 

Tras bajar las escaleras con su canal creado para bajar las bicicletas, llegarás al centro de la estación y te sorprenderás con su portentoso esplendor. Más allá, sus puertas te conducirán a la plaza de la estación, frente a ti, tras la enorme noria que decora la plaza, la puerta de entrada al barrio chino, el único chinatown reconocido como tal en Bélgica. A la derecha, el zoo y los edificios de art decó de sus inmediaciones, (lo siento, en mi vídeo no verás más que su hermosa entrada, por lo demás, estoy en contra de todo tipo de privación de libertad, incluida la animal). 

A la espalda, el barrio de los diamantes: Diamond District, 1500 joyerías en un kilómetro de tiendas entre las calles más caras de toda Bélgica: Vestingstraat, Rijfstraat, Hovenierstraat y Schupstraat. Éste es el barrio judío y si sigues investigando esta zona, llegando hasta el “central park” de Amberes, el precioso y tranquilo, Stadspark, te sorprenderá ser parte de una sociedad judía ortodoxa vestida a la manera tradicional. Sus calles cuidadas y limpias, te agradarán sobremanera por lo agradable  y seguro que hacen el barrio.

En esta pequeña ciudad de medio millón de habitantes, que sin embargo es la segunda más grande del país, cuyo esplendor y desarrollo llegó en el Siglo XV convirtiéndola en una ciudad comercial de referencia gracias a su puerto fluvial, la convirtió, con el reinado de Leopoldo y la conquista del Congo, en el centro mundial del diamante. Por aquí pasan el 85% de los diamantes del mundo.

De vuelta en la estación, vamos hacia la derecha, siguiendo las tiendas de diamantes, entramos en la avenida Meir, la calle de las compras por excelencia, la avenida central que nos llevará en pocos minutos directamente al casco histórico de Amberes y al río. Fin de la ciudad.

 

En esta avenida, siguiendo nuestro paseo encontraremos a la izquierda el centro comercial Stadsfeestzaal, lo reconocerás por su entrada de arcadas en pan de oro y esculturas clásicas. Su interior, dorado, sorprende con su preciosa bóveda, por ello ha sido nombrado edificio histórico. Aunque tuvo que ser reconstruido tras un grave incendio en el año 2000, mantiene su elegancia original.

En este ambiente barroco, cuidado, lujoso, cosmopolita, acogedor, artístico y comercial, tras pasar una fuente en la que siempre encontrarás a quienes descansan de sus compras sentados al rumor del agua, llegamos al Palacio Real, también conocido como Palacio Meir. La que fuese propiedad de Napoleón y de Guillermo I, exhala ese aire afrancesado de su época, tiene hoy un corazón muy dulce, varios restaurantes de gastronomía cuidada y en su bajo, nada más entrar, tras la puerta de la derecha, guíate por el aroma, llegarás a la tienda de chocolate favorita de los belgas: Line, al fondo, su cocina acristalada, donde podrás ver a los maestros chocolateros creando las delicias más suculentas…

¿Sabías que….?

Cuando los Rolling visitaron la ciudad les hicieron chocolate especial para esnifar…

 

Sigamos andando…

Sigue bajando la calle y encuentra el increíble graffiti de Smug (a quien veíamos en la ruta de Glasgow y París), cerca de C&A. Al salir, frente a ti, encontrarás la torre Boerentoren, el primer rascacielos de Europa, construido en estilo art decó, tras la I GM y que reconocerás por sus 97 metros de altura. A su derecha, encontrarás al artista Yvon Tordoir, pintando un graffitti, en enormes letras barrocas doradas con el nombre de la ciudad: ANTWERP.

Al final de la calle, las guías de los tranvías te dejarán en la plaza de Rubens. El pintor barroco, saluda a la ciudad en sus días de sol y la sostiene en sus días de lluvia gris. Aquí, la catedral de Amberes aparecerá entre sus edificios de casitas bajitas, de chocolate, indicándote el camino a la Groenplaats. 

Bienvenida, acabas de llegar al centro histórico de la ciudad. Prepárate para abrir bien los ojos y descubrir una de las ciudades más bellas de Europa.

En éste pintoresco enclave, entre andamios, la maravillosa catedral se alza acariciando a la niña acostada sobre el asfalto abrazada a su perrito, triste historia que define las historias de infancia de los belgas. En su interior, camino a la cruceta, amplios trípticos se abren en alto dejando ver las mejores obras de Rubens y blancas vírgenes con mantones bordados en oro. De arquitectura gótica, dedicada a la Virgen María y declarada patrimonio de la UNESCO desde el ‘99, construida entre 1352 y 1521, destaca por su monumental torre, por encima de la cuál nada puede ser construido y con capacidad para veinticinco mil fieles, tardó casi 200 años en ser construida. Pasear hoy por su atrio es un viaje en el tiempo. Con ésta como punto de referencia, abrimos varios caminos en la ciudad:

El que nos lleva a Grote Markt. La plaza del Ayuntamiento, edificio declarado Patrimonio de la humanidad, inspira a otros europeos con su estilo renacentista y las 87 banderas que decoran su frontal.

En rededor, bellas fachadas flamencas conforman ésta plaza de obligada visita, destacando las fachadas de las casas gremiales, del Siglo XVI y XVII y sus remates con esculturas en pan de oro de estilo renacentista.

En su centro, el monumento a Brabo se alza en verde orgulloso, con la mano del gigante, recién cortada, exhalando agua como si fuese sangre… 

¿No conoces la leyenda?

Silvius Brabo fue el fundador de la ciudad, éste soldado romano, liberó a la ciudad del gigante que les tenía amenazados, (al que se hace referencia también en la puerta del castillo, recordando a sus ciudadanos la imposición de no salir de noche…). Antigoon, el gigante, obligaba a sus ciudadanos a pagar una tasa para cruzar el puente que les sacaba de la ciudad, aislada bordeando el río. A quienes se negaban a pagar, les cortaba una mano y la lanzaba al río Escalda. En venganza, Brabo, retó al gigante, le cortó una mano y la lanzó al río, de aquí nace el nombre de Amberes: Antwerp: Lanzar una mano, hoy, símbolo de libertad de la ciudad.

Así, verás en sus escudos y en sus figuras de chocolates, una mano, hoy, el símbolo de la ciudad. No te pierdas las imágenes en el reportaje anterior: Descubre Amberes: Sensaciones, dónde dormir y dónde comer.

Desde aquí, tres caminos a seguir para descubrir la ciudad:

1/  Hacia el río Escalda

Bajando la plaza por NationaleStraat, llegarás al Museo DIVA, donde varios espacios se componen para vivir la experiencia de las joyas y los diamantes de la ciudad en primera persona a través de diferentes espacios: Muestras de los aposentos de la sociedad adinerada, cajas fuertes, boudoires donde ver las joyas más refinadas y descubrir mediante sus juegos interactivos qué tipo de diva eres… y para terminar, la tienda de regalos con piezas valoradas en más de cuatro mil euros…

Desde aquí, date la vuelta y mira la vista de la ciudad con la torre de la catedral al fondo. Una foto perfecta para tu instagram.

Sigue andando y frente a ti, encontrarás el puerto del río Escalda, desde donde pequeños ferries recorren la ciudad desde el agua.

Aquí, mirando al río, verás a los flamencos haciendo el picnic y podrás imaginar sus barcos de vapor comerciando con tapices, bordados, joyas, lúpulo y lana, desde el siglo X, cuando nació la ciudad.

A tu derecha encontrarás el museo De Redes, con su exposición sobre Goya y junto al DIVA, el único museo de la ciudad que abre los lunes. Siguiendo el curso de río, llegarás a su preciosa fortaleza: “La piedra”, el castillo Het Steen, una fortaleza del Siglo XIII, reformada por los españoles y construida para defenderse del ataque delos Vikings.

A tu izquierda, si sigues paseando por el río, llegarás a un edificio de aspecto soviético, sobrio, construido en los años ’30, que te bajará a las entrañas de la tierra con sus escaleras mecánicas de madera. Se conoce como el túnel de Santa Ana y con él cruzarás hasta la otra orilla del río. Es gratis y supone una verdadera experiencia atemporal.

2 / Desde aquí, llegarás a la zona más hip de la ciudad. 

Mercadillos vintage decoran los domingos sus calles de tiendas de decoración, estudios de tatuajes, muebles y boutiques de moda. Pasea entre Kloosterstraat y Kammenstraat hasta EverdijStraat. Pasa por el Museo de la Moda (ModeNatie) y sus callecitas de terracitas de diseño, disfruta, estás en el barrio de St Andries, conocido como el barrio de la moda.

Sigue paseando hasta el Botanische Tuin, un pequeño jardín botánico gratuito y siempre abierto, donde los belgas se sientan a tomar el sol y disfrutar del sonido de sus cascadas.

Aquí, te encontrarás en la zona bien de la ciudad: Theaterplein, Maria Pijpelinckxstraat, Graan Markt, Kelder Straat… Tiendas de marca, cuidados escaparates, un ambiente marcado y sus preciosos teatros, como el circular The Bourla, construido en 1834.

Una vez en Wapper, además de poder comprarte unas Birkenstock a mitad de precio y leer un libro entre sus jardines urbanos, podrás disfrutar de la experiencia de la Ruben’s House. La casa museo de Rubens muestra cómo vivían los belgas adinerados de la época, mostrando muebles originales de Pedro Pablo, dado que ésta fue su morada real durante veinticinco años. Éste edificio de planta rectangular y estancias que crecen en de redor, tiene cuatro siglos de historia entre sus muros. Si respiras el silencio podrás escuchar a sus fantasmas, igual que en el Plantin Moretus, al que nos dirigiremos ahora.

Volvemos hacia la catedral y guiándonos por su torre, en pocos minutos nos encontramos de nuevo en la plaza central.

3 / Desde la catedral, nos quedan por ver unas pequeñas joyas imprescindibles para terminar el recorrido completo por la ciudad con un broche de oro:

Nos acercamos al Plantin Moretus Museum. Ésta mansión de planta medieval del Siglo XVI, que crece alrededor de su precioso jardín, con escaleras laberínticas que nos llevan de estancia en estancia descubriendo un museo de libros, óleos y tipografías y es que, aquí, encontramos la imprenta más antigua del mundo, con 400 años de antigüedad, hoy Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además de su jardín, otra de las joyas de éste museo, son sus bibliotecas del Siglo XVII. Te dejarán sin habla.

Sigamos andando...

Paseando por Hoogstraat, dejando atrás la escultura de niño que enseña el culo, encontramos el De Zwarte Panter y la banana de Banksy en una de sus fachadas. El edificio de la pantera negra, llama la atención por su exuberante y sobredimensionada pantera sobre el dintel de la puerta. Antiguo burdel, es hoy una de las galerías de arte contemporáneo más antigua de la ciudad y la segunda de Bélgica.

Y es que Antwerp es una ciudad de arte y de Street Art, busca el graffiti de Larsson de camino a la preciosa Iglesia de San Pablo. Dos edificios conforman un mural tridimensional en pro de la educación sexual y el despertar de la conciencia. Según cambies el punto de mira, la obra irá cambiando su perspectiva y diseño. 

No olvides buscar una pequeña puerta en las calles de Pelgrimstraat y/o Oude Koornmarkt, entrada y salida de uno de los callejones más hermosos de la ciudad. Tesoro escondido desde 1591, aún conserva esa especie de sabor rural. Dicen que besar a alguien en Vlaaikensgang, da suerte a los enamorados.

Bajando la calle, llegarás por Lange Koepoortstraat, una calle de antiguos edificios de corte comercial, que recuerdan a las casas gremiales que se elevan unos metros más atrás en la plaza mayor y girando a la izquierda, siguiendo la calle por Sint-Paulus Straat, hasta la entrada de la Iglesia de San Pablo, de 1571, la reconocerás por las pistas de baloncesto que se encuentran en su puerta.

Hemos llegado al barrio de los marineros.

Una vez dentro, dos espacios se abren ante los pasos del visitante. Las catacumbas que abren en mausoleo las llamas del infierno con almas ardientes gritando de dolor ante la mirada aterrada del turista, gobernadas por erguidas estatuas… Su torre, poderosa, refuerza el sentimiento de agonía que exhala éste lugar, a pesar de encontrarse al aire libre… ésta forma parte del conjunto de 56 torres que, en Bélgica, son Patrimonio histórico.

Una vez dentro de la Iglesia, el barroco se hace notar. Doscientas estatuas y esculturas refuerzan sus paredes. Pasea entre sus altares y obras de arte firmadas por Rubens, Van Dyck y Jordaes, entre otros.

Vuelve sobre tus pasos por Sint-Paulus Straat y recto, siguiendo por Minderbroedersrui, llegarás directamente a una de mis plazas favoritas de la ciudad, donde esconderte del mundo. En Sint-Katelijnevest, encontrarás la plaza de la iglesia Sint-Carolus Borromeuskerk y la biblioteca monumento de Hendrik Conscience. Bienvenidos a la plaza: Hendrik Conscienceplein.

En el interior de la Iglesia de Carlos Borromeo, construida entre 1538 y 1584, diversas obras de Rubens decoran sus paredes, es por eso que se la conoce como la Iglesia de Rubens.

En ella, bajo la fachada barroca del Siglo XVII, una plaza recogida y agradable suena a oboe mientras las bicicletas atraviesan calmadas entre las terracitas ataviadas con sillas de mimbre de colores. La paz hecha recodo.

Así, con una copa de balón en una mano y una patata frita en la otra, habrás recorrido la ciudad de Amberes por completo, escuchado sus sonidos y experimentado sus sensaciones, palpables a través de los siglos y que a día de hoy, siguen siendo parte de su presente.

Espero que hayas disfrutado con éstos dos reportajes completos sobre la ciudad, las imagenes en redes sociales bajo el hashtag #WOMANWORDinAntwerp y el vídeo con el recorrido completo por la ciudad en mi canal de YouTube.

Gracias por viajar conmigo.

Nos vemos en la próxima aventura.

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