El amor son las olas del mar

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Cada noche las agujas del reloj daban las tantas susurrando un “duérmete tranquila”, cada vez que el segundero retumbaba en la esfera que dibujaba un mapa y  un avión giraba en circunferencia perfecta.

“Ese eres tú entre palabras -le decía-, me gusta leerte. Mezclas lo informativo con un poquito de verdad, de esa que es tuya, captada con entrañas y que de repente, aparece y acaricia el papel, sutil dejando huella. Ése eres tú entre palabras”.

Hablaban de todo y de nada dejándose ver a trocitos conociendo más de quienes se miraban a los ojos llenos de esperanza definiendo el amor en distancias marcadas de experiencias, proyecciones y mochilas.

“Lo que dices de cerca y lejos, lo entiendo perfectamente, pero hay cercas y hay lejos y cada persona define los suyos. Hay cercas tóxicos y lejos tóxicos y también hay intermedios que molan. Cada persona es, quiere y necesita cosas diferentes. Si estás con alguien que entiende el espacio diferente, será difícil convivir sin sumisión por una de las partes, pero cuando dos personas entienden el tiempo y el espacio igual, lo lejos se acerca y no hay dilema”, sonreía ella.

“A mí, por ejemplo – seguía-, me gusta pintar la vida de grises bonitos. Para mí, dos son dos que caminan paralelo en un mismo camino que ondula sin necesidad de cogerse la mano sabiéndose el uno al lado del otro, dejando espacio para volar, siendo refugio al caer la noche. Eso es el amor para mí: Caminos paralelos, propios y una senda que converge donde tomar aliento para seguir luchando.

Bueno es lo que pienso yo, a mucha gente no le parece bien porque no sienten como yo. En mi caso, quiero volar y dejar que vuelen y quiero recostarme a contarnos aventuras al atardecer y saber que sin estar soy parte y saber que sin estar, ése alguien que me acompaña es parte por que está sin cogerme de la mano apoyándome, siendo el viento que impulsa. Eso es para mí el cerca lejos que, en realidad, es cerca de cojones por que es esencia, me acompaña y me deja crecer y equivocarme y caerme y levantarme y ganar por mí misma y sigue a mi espalda dando impulso dejando que mis alas vibren solas.

Eso es para mi el amor, eso quiero dar en equidad constante. Algunos necesitan poseer y ser uno y tienen otro cerca-lejos marcado, donde la necesidad de coger la mano significa otra cosa que es dependencia y no cariño. El amor no se representa en un cerrojo, el amor son las olas del mar”.

Así, cada vez que se enamoraba, buscaba sus mapas en quien la contemplara bajo preguntas que dibujaban las ganas:

“¿Cuándo nos vamos a recorrer el Amazonas? ¿Cuándo a cruzar Argentina en furgoneta? ¿Cuándo pasearemos por la selva en Costa Rica y nos bañaremos con ballenas en Panamá? ¿Nos subimos al Machupichu y saludamos al mundo desde lo más alto del cielo, en el corazón del Cosco?”,  y sonreía esperando la respuesta de quien quisiera dirigir sus pasos junto a los suyos en esta forma de vivir que la definía. Él, otro él, recién llegado a su vida a través de una brújula que marcaba un destino diferente, respondió: “Grandes sueños…”.

¿Sueños? Nunca fueron sueños eran planes. Ella que un día decidió vivir sus sueños sin peros ni esperas, definía el amor como un todo completo de idas y venidas, una marea constante, un todo representado por esas olas del mar que pintaban su brazo izquierdo conectado directamente con su corazón.

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16 comentarios

  1. Amor tangible en las olas del mar, que viaan, rompen, se rehacen y se dan espacio. Qué bonito escribes, me encanta

  2. Sergio Otegui Palacios on

    No puedo estar más de acuerdo contigo, Rocío. Las parejas tienen que funcionar tanto juntos, como separados. Si cada persona no es feliz independientemente, es imposible ser feliz juntos 🙂 ¡Precioso artículo! 🙂

  3. Está claro que si los dos no sueñan en una misma dirección, están muy lejos el uno del otro. Estar enamorado es compartir sin miedo esos planes con los que soñamos cada día y recibir un “¡vamos” es la mejor declaración de amor!

  4. Es genial ese concepto del amor…las lineas paralelas que convergen para tomar aliento…y tambien nos encanta que en las historias de amor aparezcan viajes, mochilas y olas de mar! Un texto muy chulo.

    Pablo y Patri

  5. Palabras y conceptos escritos y entendidos de la forma justa: caminos en paralelo, momentos para tomar aliento, tiempo y espacio para comprender que sí, que el amor son las olas del mar. Amor que busca las ganas de viajar, y que espera que los sueños, pronto sean entendidos como planes. Lindo relato 🙂

  6. Tu tienes una forma de escribir que estremece el alma, seguramente muchos de los que te leemos nos sentimos identificados, mucho más cuando viajamos, cuando tomamos y soltamos, cuando tenemos una bienvenida y cuando toca despedirnos. Viajar nos enseña tanto que solo basta el presente para entender la vida, para saber que no es necesario el futuro para saber que ahora es cuando debemos amar, sonreir, llorar, caminar ¡vivir!… Gracias por tan bonito contenido… Por cierto ¿Que fue lo que estudiaste? cada vez que leo algún contenido tuyo me quedo impresionada con tu forma de escribir.
    Desde Colombia un gran abrazo…
    Stephie.

    • Me ha encantado tu comentario. Me has hecho sonreír con todo el corazón. Tanto por tu forma de leerme, como por tu forma de entender la vida. Sólo puedo darte las gracias y gracias por tu forma tan bonita de darme tu cariño. ¡Ah! He estudiado muchas cosas. Escribo desde que tengo uso de razón. Puedes ver un poquito más sobre mí aquí: http://www.womanword.com/sobre-mi/

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