Viajar a Portugal: Primera parada Lisboa

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Que Portugal está de moda es algo indiscutible. Rock in Río, Eurovisión y unos paisajes que invitan a recorrerla de Norte a Sur hacen que nuestro vecino de frontera se haya instaurado como el nuevo must go. Si en nuestros planes está viajar a Portugal, nuestra primera parada será Lisboa.

Volando a Lisboa, encontramos una ciudad accesible desde la que acercarnos a cualquiera de los puntos de la geografía de éste país plural. Desde Oporto hasta Alentejo.

Lisboa, una ciudad en la que pasear, sin prisa, con un ventil en una mano y la ausencia del reloj en la otra. Sus fachadas, callecitas, salidas al mar entre luminosas aperturas, llena los sentidos cargándolos de historia, de tiempo paralizado, de memoria, de desconchones, de humedades, de color, de magia, de pureza, de sinceridad, honestidad y cercanía.

Así es Lisboa, clara representante del espíritu de una tierra sencilla, luchadora, amable y llana.

Viajar a Lisboa un 25 de abril, enorgullece y engalana la ciudad. Símbolo de libertad, el aniversario de la revolución de los claveles nos recuerda la necesidad de ser humanos, humanos y presentes.

En las calles, los turistas, a cientos, el tráfico, los mendigos, los músicos, los peatones, sus trabajadores de a diario, sus amarillos y lentos tranvías, sus policías ojo avizor y el olor de una gastronomía que invita, provocan sensaciones a cada paso.

Empinadas calles nos ponen a prueba y el castillo de San Jorge, la alegre la Plaza de Rossio, la apertura de la Plaza del Comercio y el caudaloso y enorme río Tajo describen una ciudad para perderse y encontrarse en el camino, desde Belém hasta a plaza del Marqués de Pombal. 

No olvides mirar hacia arriba en la avenida de la Libertad y sentarte un rato frente al Palacio de Bemposta.

Atravesado en el aire, de color rojo, el puente 25 de abril representa la imagen perfecta de despedida aportando un toque de cine a nuestra aventura.

¿Quieres escaparte?

No te pierdas Sintra.

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