María Lafuente para WOMANWORD

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Comenzaré con uno de los pioneros de introducir el arte en la modaYves Saint Laurent quien dijo: «Quiero que todos sepan el respeto que merece este oficio, que no consiste tanto en hacer arte, cuanto en la necesidad que tiene un artista de existir.»

Por esta cuestión tan relevante surge en mi una rebeldía y mi manera de vivir  y pensar que surge en la adolescencia, como una forma de identificarme, diferenciarme y desarrollarme. El concepto de fusionar arte y moda tan necesario para mi desde que inicialmente y de manera autodidacta en sus inicios, tiraba pintura contra un lienzo en blanco para convertirlo en un vestido. En fin esto es una anécdota de mis comienzos.

Lo relevante surge cuando te contagias, escudriñas y te inspiras en otros artistas plásticos o de la música y fotografía. Este universo del arte me traslada a crear a, ambientes oníricos y mágicos, únicos, con los que sufrí y disfruto creo que en la misma proporción, sobre todo en el proceso de inspiración inicial.

Cuando me inspiro en artistas ya fallecidos o periodos de otra época, intentando trasladar bajo mi humilde mirada, su esencia o vislumbrar lo que más me emociona de su obra. He tomado inspiración de  Da Vinci, El Bosco, Waterhouse, del periodo Edo a través de las pinturas de Utamaro.

La arquitectura arte en todo su sentido también me influye y me inspira. De todos ellos aprendo, disfruto e intento captar esa estética conjugándola con mi visión y utilizando un patronaje arquitectónico.

Cuando participo de artistas con los que puedo compartir en primera persona la experiencia se convierte en algo delicioso y difícil de expresar, por la cantidad de emociones y crecimiento que representa. Es una conexión única e intransferible que hacen del trabajo una experiencia inolvidable.

He compartido en muchas ocasiones con el artista Pedro Sandoval, la grandeza de su obra, su vitalidad, su energía y el placer. Creó  la obra  más grande de Europa un lienzo de 7×13 m. , además de ser pioneros en el mundo de la moda, nunca se había hecho nada semejante. Cuando vi colgado el lienzo en el desfile, creía estar en cualquiera de las mejores pinacotecas del mundo, era algo con tan impactante y bello , que casi me quedo sin respiración.

También con otros artistas como Ramón Villa, que me creó unos insectos únicos singulares y maravillosos. He compartido muy buenos momentos con Osimani y con sus grandes angelotes, figuras divinas, un ser maravilloso. Nonia Villa, pasión, trasgresión, armonía, creó unas mini esculturas fascinantes, una mujer fascinante y entrañable.

Euliser Polanco, minuciosidad, perfeccionismo, creó una escenografía maravillosa con unicornio mágico.

Otro arte más la música, la fortuna de tener composiciones únicas acorde a la filosofía e inspiración. Los desfiles los recuerdo por la música que me transporta de nuevo al momento vivido. Gracias David Dalmau Edson Zampronha, Juan Antonio Simarro o Elena Hidalgo por crear y hacer que el ambiente sea grandioso, especial y singular.

Fotógrafos como Pepe Robles , Hugo Melguizo, Biel Sol, J.C. Román, gracias por las instantáneas, que dejan de por vida el recuerdo.

Vide0artistas, maquilladores, peluqueros y muchos más, todos han contribuido a realzar mi trabajo, pero también a contagiarme de su arte, su energía y de crear algo maravilloso que es la fortuna de compartir.

Sin arte no tiene sentido la existencia, nos emociona , nos enseña, nos apasiona y me hace sentir VIVA.

Por María Lafuente.

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