Cuidados after tattooing

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Por Rocío Pastor Eugenio.

A pesar de que los tatuajes tienen una larga historia y una gran representación plagada de símbolos, imágenes y mensajes grabados en la piel, el verano es la época preferida para lucir lo que ahora, además de todo lo anterior, se ha convertido en una moda, un estilo de belleza, de personalidad y una tendencia rompedora entre la que vestir la piel, además del cuerpo ha pasado de ser un tabú a un potente canon estético.

Así pues, no es coincidencia que hace algún tiempo WOMANWORD  publicara un artículo llamado: Historias en la piel.

Por ello, la costumbre social, el gusto por esta transgresora tendencia y la generalización hacen que el ver a unos y a otros luciendo en la playa y la piscina sus mejores diseños, haga que aquellos indecisos que deseen utilizar su piel como paleta, den el paso decisivo, pero ¿es la mejor época?

La respuesta es no. El tatuaje es una cicatriz que hasta que no se cura, no debe verse expuesta a la luz solar. A pesar de ello, requiere unos cuidados especiales que no se deben olvidar para que éste luzca lo mejor y antes posible en nuestro cuerpo.

Tras tatuarte, el tatuador colocará vaselina sobre la herida y lo tapará, pasadas unas horas, se lavará y se aplicará pomada cicatrizante. Uno de los productos más utilizados para ello es el Bepanthol. Se debe repetir el proceso durante tres veces al día, unos 7 o 10 días. Se trata de una herida abierta por lo que debe ser tratada como tal manteniéndola limpia, lejos del sol y del agua de piscina o mar hasta que quede completamente curado.

Además, antes de tatuarte, debes tener en cuenta el factor riesgo y elegir un lugar de calidad y confianza en el que sepas a ciencia cierta que la tinta que usarán es de buena calidad y no está mezclada con elementos metálicos, lo cual puede provocarte una reacción alérgica que producirá que tu tatuaje no cicatrice correctamente y quede superficial.

Cada persona elige el lugar de su cuerpo que más le gusta o que mejor representa la idea filosófica sobre su expresión, pero es digno de tener en cuenta que ciertas zonas tienen una mayor concentración de venas y arterias, lo cual las hace más sensibles al dolor, tales como la cabeza, los tobillos, el cuello, las axilas o la cara interna de los muslos o muñecas.

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