Pensamientos de una viadante (4)

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Hoy, en Pensamientos de una viandante…

Un viaje en autobús.

Por Rocío Pastor Eugenio.

A riesgo de herir sensibilidades, mi viaje en autobús de hoy no ha dejado nada que desear…

Después de terminar unas gestiones con una recepcionista sexista que me ha hecho publicar la frase: «Recepcionistas que son todo amor con los sexis y que contigo son más secas que el mojama, por mucho que insistas en sonreír…», por las redes sociales buscando un punto positivo a la discriminación sufrida por no ser un morenazo, he ido a coger el autobús para volver a casa.

Como siempre, el autobús tarda más de media hora en llegar, por lo que se forma una larga cola de gente esperando educadamente su turno. De repente, dos señoras mayores, empiezan a hacerse las despistadas, desde el final de la fila hasta el principio… «ay, hija, ¿a qué hora pasará? ay, ay… a ver a qué horas llega…» (bla, bla), hasta ponerse delante de la primera chica que estaba esperando el autobús, es decir, de la persona que más rato lleva de pie esperando… sin respeto y mucho menos educación…

Me ha llamado impetuosamente la atención el comprobar así, en primera línea informativa, cómo cuanto más mayor se hace la gente, se vuelve más egoísta y menos asertiva, ¿no debería ser al revés, dar los años más experiencia y más humildad? Seguiré buscando ejemplos en las calles.

Cuando por fin, ha venido el autobús, nos hemos subido las 100 personas que estábamos esperando, unas de pie, otras sentadas. La señora a mi lado, ha decidido que era injusto que yo fuese sentada y ella de pie, así que ha colgado su bolso en mi cabeza y ha apoyado su trasero en mi hombro, así, blandita. Cuando la he dicho que si por favor podría no sentarse encima de mi ni darme con el bolso en la cabeza, que de hecho me dolía bastante del calor, me ha tirado del pelo y me ha insultado así, a voz en grito. Maravilloso.

Y para terminar, sentada en mi asiento luchando por no morir congelada con el aire acondicionado que el autobusero acaba de poner a toda mecha después de que a una señora casi le diese una lipotimia… descubro una mirada clavándose en mí, alzo la vista y me encuentro al doble peruano de Patrick Swayze. Le miro, me guiña un ojo, flipo, sonríe de medio lado, se atusa el tupé él, me ajusto las gafas yo, «Hello, mami», suelta y ahora, me encuentro ante una difícil tesitura:

¿Cómo me lanzo en plan Dirty Dancing para que me eleve con sus brazos en las alturas a ritmo de reggaetón?

¡Qué drama!

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1 comentario

  1. Hija a ti te pasa de todo¡¡La vida está llena de situaciones enojosas cuando circula por su carril, si encima se salta un semáforo, puede pasar de todo…si las situaciones te van a provocar inestabilidad , ignorarlas es lo mejor, no les des importancia , porque cuando bajes del autobús, toda ésa gentecilla encima te criticará y tú te has llevado un sofocón .Hay situaciones poco románticas para el común de los mortales menos para el peruano, para quién todo el monte es orégano…

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