Eduardo Velasco para WOMANWORD

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Son tiempos convulsos para los escenarios. El teatro pertenece a la historia del hombre desde antes incluso de que tuviésemos clara nuestra condición humana. Las artes nos ayudaron a comunicarnos, a entendernos, a expresarnos desde los orígenes. Y así seguirá siendo.

Pero en un mundo que pide a gritos un cambio de rumbo, el escenario se convierte en una atalaya desde la que enseñamos a los demás eso en lo que nos estamos convirtiendo.

El Teatro nos advierte, a modo de crónicas, sobre las virtudes del hombre así como de lo mas podrido de la condición humana. Autores que dan alas a los sentimientos de sus personajes, directores que dibujan representaciones, actores que ponemos alma a la palabra, técnicos que trabajan en la sombra, publico que espera esa catarsis que le haga sentir un antes y un después tras asistir a una representación… Todos forman parte de la familia del teatro.

Hoy estamos en crisis sí, una crisis profunda. Construimos castillos de naipes con la obligación de sostener a la parte noble de la baraja mientras el resto, la gran mayoría, sostenemos a duras penas el peso de un edificio que se tambalea, que esta a punto de caer.

Sin embargo me siento un privilegiado. Hoy todo es mas precario, pobre, escaso… pero el peligro activa esa alerta especial ante el riesgo y pone a funcionar la única maquinaria capaz de ayudarnos a sobrevivir: La generosidad, el amor, la solidaridad, el compañerismo, la entrega, la pasión por la palabra, por el escenario, por el publico, la búsqueda incesante de la capacidad de sorprender, de actuar, de contar historias…

Hoy el teatro, como el cine, deben reinventarse. Nadie sabe cual es el modelo, la formula correcta que ayudará a establecer las reglas del juego en el futuro ni que consecuencias tendrán. Mientras los altos cargos político-culturales que nos gobiernan, esos que dicen si la ley de mecenazgo es buena o no, aplican ERES, suben el IVA y hacen imposible dedicarse a esta profesión…

Mientras nos siguen mareando después de malgastar nuestro presente en sobres para perversos destinatarios, nosotros debemos plantear una ALTERNATIVA. Debemos seguir trabajando por ese “juramento” que hicimos cuando fuimos mordidos por el veneno del teatro. Porque esta profesión nuestra que lucha por su supervivencia siempre estuvo marcada por un claro compromiso social, ideológico y político y ahora más que nunca.

Volvamos al teatro de garaje, al teatro alternativo, al teatro de trincheras, al teatro pobre…. Pero sigamos contando lo que le queremos contar al mundo y hagámoslo de la única forma que sabemos, ACTUANDO.

Los héroes nacieron en las grandes batallas, seamos cada uno el héroe de nuestra propia representación en la vida.

Eduardo Velasco.

«Busquemos la belleza, es lo único hermoso que nos queda en este puñetero mundo». R M Rilke

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