Gris, Niebla, Granizo.

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Por Rocío Pastor Eugenio.

Podría escribir los versos más tristes esta noche, decía el poeta.

Podría escribir los versos más tristes. Yo también podría. Yo también puedo. Vigoroso mensaje de alguien que se despezada, que arde consumida en un gris, en una niebla que asola, que aísla, que devora.

El vacío.

El pecho abierto en canal y el semblante ennegrecido, caídos los párpados, perdida la mirada infantil, la inteligencia mordaz, las ganas de sonreír. Un nudo en la garganta que se clava con espinas y asfixia. Ya no hay palabras, ya no hay sentidos. Incapaz de levantar la mirada, mi cuerpo se yergue estático, dominado por el pánico.

La tez blanquecina, el cuerpo enjuto, las ojeras que devoran y los labios que gravitatorios caen sin fuerza bajo un cuello plegado y unos hombros contraídos.

Es la tristeza. La tristeza verdadera, esa de la que hablan sin sentirla y que enmudece cuando ataca.

Hastío, depresión, no tengo ganas de nada. Cuando debería trabajar, olvido. Cuando suena el teléfono, ensordezco. Las llamadas en la puerta algún día cesarán y cada vez más lejos, menos presente, desaparezco.

Sólo dolor, sólo vacío, la tristeza. Me corrompe, me acorrala, me amordaza. No me puedo mover, casi ni puedo respirar, sólo mis lágrimas son libres y recorren mis mejillas abriendo en carne viva la suave piel con su sal corrosiva. Mis ojos se pegan, ya no merece la pena abrirlos. La muerte en vida. He perdido las ganas de luchar, todo son ecos que no escucho.

La importancia carecida, las metas absurdas. Ya no hay realidad porque te he perdido y la culpa me traspasa. No volveré a verte, ya no estás. No vas a volver porque esa muerte que no entiendo te ha separado de mi.

Me dicen “fuerte”, les miro con esfuerzo despegando la mirada del suelo y no recuerdo. No entiendo sus palabras y me agoto.

Me acurruco y lloro, incapaz de dormir. El dolor es profundo y creo que si lo digo en alto me desharé en pedazos. Te has ido. Ha fallecido. Has muerto. Ya no estás.

Un alma que grita frente al papel. Una caja de pandora abierta en la que debe al menos quedar la esperanza.

Un te quiero ensordecido. Mi amigo, ya no estás. No sé decirte adiós y sin embargo me despido de mí misma.

1.2.13

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7 comentarios

  1. antoniopastorgaitero on

    La niebla nubla tus ojos, el gris anula tus colores, el granizo te daña el alma, a mi también cuando te leo, yo te diría que como dijo otro poeta «tan sólo por la luz la sombra existe» y tú sabrás llenar de luz tus ojos, tus colores, y tu alma bondadosa, gracias por aflorar sentimientos tan profundos y compartirlos.

  2. Yo también me he sentido así mucho tiempo, tuve una pérdida muy grande y leerte me ha hechosentirme reflejado. Que bien dicho, hablas con el alma en la mano, bueno escribes. Me ha encantado.

  3. flor silvestre on

    Escribes muy bien, tienes la habilidad de transmitir en un papel los sentimientos más profundos y has conocido a un ser que ha sido capaz de hacértelos sentir´, por todo ésto ya tienes algo que nadie más tiene, valora lo,pero a tu alrededor, hay siempre mucha gente , que ha sufrido tambien grandes pérdidas y respetan tu sufrimiento, si necesitas ayuda no te alejes y no te escudes en tu dolor.

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