Fotoadictos: «¡Oh!». Click. Upload

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Fotografía y Texto por Rocío Pastor Eugenio.

Fotografía 100% libre de retoque digital. Como siempre aquí, en WOMANWORD.

Fotografía de/ por Rocío Pastor Eugenio. WOMANWORD.

Fotografía de/ por Rocío Pastor Eugenio. WOMANWORD.

De un tiempo a esta parte, cada vez que algún amigo quiere darme una noticia, además de notificármela por escrito vía whatsapp, por supuesto, me envía un documento gráfico que acredita la verdad de los hechos.

Una imagen vale más que mil palabras, dicen aquellos cuya dialéctica se ve seriamente comprometida. La actualidad, llena de prisas, recortes, abreviaciones y tecnología rechaza la comunicación verbal y escrita en pro de lo visual.

Móviles con cámara, cámaras réflex, redes sociales pensadas para compartir fotografías… ya no se cuenta qué estás haciendo sino que se enseña y encima, se retoca eligiendo entre filtros diferentes y denigrando la profesión del fotógrafo, quien triste y apartado ya no sabe a qué agarrarse para vender un producto diferente.

Los propios periodistas deben luchar contra el transeúnte de turno que envía una imagen vulgar realizada con su teléfono móvil a la redacción antes que el propio freelancer pueda dar salida a su trabajo profesional.

En un mundo en el que todo se muestra, ¿queda algo de la vida interior?

Parece que denigramos nuestra propia memoria queriendo cazar y almacenar cada imagen que roza nuestra retina. La publicamos en segundos antes siquiera de ser capaces de analizar qué es lo que acabamos de ver, qué hemos sentido y por qué nos ha gustado o desagradado.

Hemos dejado de lado esa vertiente humanista en la que el conocimiento propio y el análisis de las emociones plasmado de forma intimista se vende con luces de neón. Hoy todos somos celebrities, imágenes de calendario, pósters de momentos y robados playeros.

Nos autodefinimos por lo que vemos y mostramos con filtro Lo-Fi, metiendo tripa y sonriendo a lo Marilyn Monroe, sin mirar a cámara, a sabiendas de que está ahí, ya que somos nosotros mismos los que la sujetamos.

¿Queremos ahorrar tiempo a los demás para que nos conozcan? Tal vez, ¿crear una realidad de quienes somos o podríamos será golpe de flash?

¿Qué queda cuando se acaba la batería?

Tal vez una existencia un tanto vacía a la que se le ha robado el alma en cada disparo.

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