Leo Bassi: Paticano

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Apelando a una nueva religión, Leo Bassi llega a Madrid para, según dice, hacer que los más jóvenes se revelen, piensen y vean más allá de lo establecido.

En busca de la revolución constante contra el abuso de todo tipo de poder, el clown sigue enervándose y creando espectáculos que invitan a la reflexión, al pensamiento libre, a la consciencia y al aprender a decir “BASTA” ante la injusticia.

En los tiempos que corren, su espectáculo se convierte en un arma de doble filo, sus historias enternecen, ilustran, enganchan, apasionan, hacen reír, aumentan la adrenalina e inyectan un virus en el cerebro de quien recrea las imágenes que él interpreta. El virus del análisis crítico y el libre pensamiento.

Contrario a los dogmas, la tradición, el poder, las instituciones y la religión, apuesta de forma constante por el Ser Humano.

Siempre irreverente, independiente, inteligente y subversivo, mezcla la verdad con un punto de violencia en un equilibrio delicado.

“Quiero ver rebeldía en la juventud, no hay que tener miedo del poder, hay que luchar y manifestarse”, afirma. Y así, se burla del poder y de su brazo implacable, critica los recortes, la brutalidad policial, el exceso de antidisturbios y el pensamiento controlado.

Y entre tanto, crea su propia religión con símbolos que ama, que adora y que le son propios. De esta forma crea el paticano. En esta nueva religión, su Dios es el patito de goma de su bañera, con el que pasa muy buenos ratos, sus himnos son canciones para bailar y “hacer la fiesta” y sus Santos no son otros que los grandes líderes del pensamiento libre: Voltaire, Rouseau, Séneca, Descartes, Chaplin, Groucho Marx y hasta Edith Piaf.

Dice que con su Iglesia Patólica busca ser feliz y conseguir la felicidad real en la vida de los demás. Imposible, por tanto, perderse la inauguración de su sede atea en Madrid.

De nuevo, el Teatro Alfil es su plataforma para hacer pensar, reír, soñar e indignarse a quien esté dispuesto a verle actuar, recitar, debatir y de paso, hacer un repaso por lo mejor de su carrera.

«He querido hacer algo para mi propio placer, juntando en una misma obra los momentos que más me han gustado de la suma de mis espectáculos. A menudo al cómico le sucede que cuando estrena una nueva obra, uno siente tristeza en abandonar los textos antiguos que son como viejos amigos. Aquí, finalmente, voy a reunirme con los más queridos. Qué alegría”, sentencia.

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