Pepe Viyuela: «Lucho por no perder mi utopía»

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Asertivo, emotivo, cercano, educado y muy atento. Pepe Viyuela recibe con su voz calmada, su tono amable, una mirada inquieta y una sonrisa sincera.

El teatro es para él el sumun y aunque admite que debe a la televisión el reconocimiento y el cariño del público, quienes con sólo verle aparecer ya arrancan una carcajada, reconoce que sin las tablas le falta algo.

Artista con mayúsculas, además de humor, interpretación y clown, Pepe escribe poesía y ha visto reconocida su labor con el Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro.

Con la apuesta de la educación, la cultura, la filosofía, el teatro y la sonrisa por bandera, Pepe se torna íntegro y decidido.

Hoy, para WOMANWORD la persona que hay tras el personaje: Pepe Viyuela.

WOMANWORD- ¿José o Pepe?

Pepe Viyuela– Al principio me llamaban José, mi madre me llama José, pero a partir de un determinado momento la cosa cambia y empezaron a llamarme Pepe. No tengo una fecha clara, fue a raíz de comenzar a trabajar con éste personaje.

WW- ¿Cómo nace Pepe Viyuela?

PV– El personaje nace casi terminando la escuela de arte dramático, previendo el panorama comencé a pensar cómo podría arreglármelas yo sólo. Creo que es una buena manera de salir adelante, el tomar la iniciativa, no esperar a que suene el teléfono.

Comencé a pensar en un espectáculo, siempre de humor. Estaba claro que era lo único que podía sacarnos adelante. En los lugares a los que íbamos a buscar trabajo no les ilusionaba que fuésemos actores de teatro, buscaban cómicos, humoristas.  Empezamos a trabajar, al principio estaba con dos compañeros, pero daba un poco de miedo, era arriesgado y como yo tenía muchas ganas, me quedé solo y poco a poco el personaje fue saliendo, desarrollando unas alitas y pude representarlo en salas de principios de los ’80 hasta que llegó la televisión.

WW- ¿Echabas de menos volver a hacer clown?

PV– Es un personaje que he mantenido siempre vivo, aunque esté haciendo otras cosas porque me gusta mucho, me lo paso muy bien con él y cuando pasa un tiempo sin hacerlo lo echo de menos. La gente me relaciona con él a pesar de los años.

WW- ¿Cómo desarrollas la historia?

PV– Parto de la idea de la primera vez, como si el personaje no supiera cómo funcionan las cosas. Esto es algo muy común que nos sucede a todos. Constantemente nos enfrentamos a cosas nuevas que no sabemos cómo van a funcionar y hace que nos sintamos extraños y esta sensación es muy útil a la hora de extraer ideas. Se me ocurrió viendo cómo reaccionan los niños ante personas y cosas desconocidas. Cómo miran, desde qué lugar observan la vida, desde la ingenuidad, la inocencia.

WW- ¿Cómo consigues que salga tan natural?

PV– Esa es la magia del teatro, hacer creer al espectador que lo que está viendo es la primera vez que sucede y pasa en directo. Forma parte de la técnica. Hacer que la sorpresa en uno parezca real. La rutina define muy bien el trabajo de los payasos, la gracia del clown es hacer creer que es la primera vez que pasa.

Me nutro de la vida cotidiana. Al público le gusta verse reflejado en lo que pasa en el escenario. El clown nace de cada uno de nosotros. Cuando actúo como actor represento un trabajo que no he creado, pero el payaso nace de uno mismo. Es una imagen deformada, como los espejos deformados de Valle-Inclán, una caricatura sobre uno mismo lleno de realidad.

WW- ¿Cómo es la rutina del clown?

PV– Es diferente cada día, depende del público al que te enfrentas y de la escena en la que estás.  Siempre están pasando cosas que te ayudan a improvisar. Cada día hay una energía, una risa diferente. Siempre tienes que estar reaccionando a lo que te encuentras en cada situación. Siempre tiene que haber un contacto, un reconocimiento mutuo. Es una cuestión de escucha, una conversación. Al romper la cuarta pared se crea una complicidad.

WW- ¿Qué me dices de la televisión?

PV– Le debo mucho a la televisión y me siento muy a gusto haciendo lo que hago, pero creo que  hoy en día, estaría bien apostar por una televisión distinta, de calidad, con contenidos menos baratos, facilones e indignos. Me gusta la televisión, puede utilizarse como medio de comunicación de forma muy interesante, pero ahora está muy denostada. Se ha demostrado que puede hacerse con ella cosas muy interesantes pero el problema es que ahora está en manos de gente a la que no le interesa la calidad ni le interesan los contenidos.

El poder está contento con el tipo de televisión que se está haciendo, entretiene y no divulga ni debate. No establece nada a la contra. Los gobiernos siempre toman la televisión para que los periodistas no les ataquen ni les molesten mucho. Es un arma social fundamental y por eso interesa que sea banal y fomente el consumo. El entretenimiento es mucho más, puede hacerse con mensaje.

WW- ¿El teatro como vía de hacer a la gente reflexionar?

PV– Depende de quien lo haga y de cómo lo quiera hacer. El teatro siempre ha servido para comunicar ideas, provocar y fomentar el debate. Es una especie de laboratorio en el que se plantean situaciones reales sin el peligro de que te exploten en las manos pero que promueven la reflexión. Desde los clásicos se han tratado temas sociales y se han comunicado ideas, sentimientos y una reflexión.

El teatro es un gran estrado para comunicar.

Es importante no olvidar nada de lo que nos ha hecho ser lo que somos hoy. Hay que volver a los clásicos para compartir con ellos o criticarlos. Ese sustrato cultural que nos precede debe ser recordado.

WW- ¿La expresión corporal como forma básica de comunicación?

PV– Yo utilizo más el cuerpo porque creo que el humor gestual tiene más posibilidades y me siento más cómodo que contando chistes o en monólogos. Al carecer de la palabra, te obliga a buscar formas, la expresión física que siempre es más universal, a través del cuerpo, la mirada, la sonrisa, el movimiento de las manos puedes llegar a gente con la que no te entenderías hablando.

WW- Estudiante de filosofía, arte dramático… ¿es fundamental la formación?

PV– Bueno, yo creo que el gran capital del ser humano está en lo que sabe, lo que aprende, lo que estudia y lo que comparte. Que de pronto las humanidades estén tan menospreciadas, atacadas y denigradas me parece un producto de la ignorancia. Sin cultura ni educación sólo se consigue empobrecer a la sociedad.

Las nuevas tecnologías y la economía también son importantes, pero me da la impresión de que, poco a poco, la educación se va inclinando hacía la formación de personas para la producción y no tanto para la convivencia o el fomento y el crecimiento cultural, de los valores y de la ética. Tendremos un mundo muy productivo preparado para organizar empresas, pero poco preparado para respetar los derechos de los trabajadores. Los recortes en educación me parecen un error, seremos más infelices.

WW- Actor, filósofo y poeta. Un comunicador nato mediante la introspección…

PV– La poesía es una forma de conocer y de revivir los sentimientos por los que me apetece volver a pasar. Volver al momento de forma física es imposible, por lo que se vuelve mediante la emoción y también para cambiar cosas, recrearlas, plasmarlas a través de la escritura. Te posibilita conocerte y hacerte preguntas.

WW- ¿Qué es para ti la sonrisa?

PV– Un elemento de comunicación que nos permite acercarnos a los demás, romper rigideces y facilita las relaciones. Si cuando tuviésemos un problema sonriéramos, encontraríamos la solución de forma más sencilla. Sin humor no existiría el ser humano, nos habríamos aniquilado. Gracias a la sonrisa se establecen posibilidades de ser más flexible, más tolerante, acercarte y relacionarte mejor, riéndote de ti mismo.

WW- ¿Es cada vez más difícil hacer reír?

PV– No. Aún hay esperanza. Mientras exista la imaginación, la creación, la escritura y la comunicación, se escuchará y se llegará a los demás.

WW- ¿Cuál es tu filosofía de vida?

PV– Tolerancia. Hay que aprender cada día a escuchar sin pretender tener la razón de forma absoluta.

El sentido común nos dicta hasta donde llegar, no se puede ser tolerante con todo, hay cosas con las que se debe ser inflexible: el maltrato, el racismo… En el momento en el que alguien sufre estamos en un terreno en el que no debemos seguir avanzando, cuando hay víctimas la tolerancia debe dejar de ser la bandera. En el momento en el que hay sufrimiento debemos parar.

Pequeños secretos…

Un consejo: Intenta ilusionarte todos los días. Con lo que más te apetezca hacer, con tu familia, con los que te rodean. Ilusiónate con hacer un trabajo bonito, cultivar una amistad, enamorar a alguien. Siempre tienes que encontrar algo que te ilusione, la ilusión es el motor para vivir con un mínimo de dignidad.

Una forma de pensar: Intenta ser abierto, flexible y ser escéptico, no creer todo lo que nos cuenten, poner en cuarentena las ideas y tener un criterio propio.

Un lugar: Mi casa. Me siento muy a gusto en el espacio en el que duermo, tengo mis libros y mi intimidad.

 

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