La piel en llamas: Entrevistas

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Por Rocío Pastor Eugenio.

La piel en llamas es una obra realista, objetiva y que busca la reflexión mediante la mente y el alma.

Todos los participantes en el montaje han luchado por librarse de prejuicios y hasta de su propia moral, para poder llevar al espectador, gracias a la magia del teatro, ante una realidad diaria y conocida para liberarle de la insensibilidad que aleja.

Una obra que sólo puede hacerme pensar que cuando el teatro hace reflexionar, el ser humano se enfrenta a su propio espejo y esta, es la única vía para evolucionar, la cultura.

Hoy, WOMANWORD entrevista  a sus protagonistas y éstas son sus declaraciones sobre la obra…

José Luis Arellano, el director.

Ésta obra es la lucha contra la inmunidad ante el dolor de los demás. El teatro obliga al público a enfrentarse a ello, debe buscar la reflexión, debe hacer sentir.

Necesitaba trabajar con autores contemporáneos españoles, hay que crear una marca España de calidad. Para mí, es fundamental hablar de determinadas cosas desde la emoción.

La historia contrapone a dos víctimas frente a sus dos verdugos. Llevar a cabo este montaje no habría sido posible sin estos actores, son salvajes.

Los ensayos han sido muy intensos, hemos sufrido mucho. Hay un compromiso enorme entre nosotros, con el espectáculo,  con lo que se cuenta, con el teatro y con el público. Así, hemos encontrado el camino a la verdad.

Cuando la razón se desata aparece el monstruo y los actos y las palabras pueden matar de igual manera que esas bombas de las guerras que atacan de forma indiscriminada.

El teatro debe estar impregnado de mensaje. Debe existir el compromiso y arriesgar, poner el alma y el corazón en cada proyecto.

Guillem Clua, el escritor.

Para Guillem, ver su trabajo representado de forma tan majestuosa, supone un sueño hecho realidad.

La historia nace en 2003 con la guerra de Irak. Sentía tanta indignación y tanta impotencia que en una semana ya tenía terminado el trabajo. El texto refleja a todas las víctimas y todos los verdugos, iguales en todas las guerras, por eso no está localizado en ninguna parte de forma geográfica.

El tratamiento de los medios de comunicación sobre las situaciones de conflicto es tan manipulador que nos aísla de la realidad, por eso la única manera de sentir ahora la realidad es mediante la ficción.

Trata de denunciar una realidad sin concesiones, sin un mensaje de felicidad falso sino de una realidad cruda que busca crear conciencia. El público sale en estado de shock, contamos algo importante, les hacemos sentir. Si no conmueves no conseguirás hacer pensar a la gente.

Helena Castañeda, Ida en el montaje.

El personaje de Helena experimenta la transición del ser humano, su sumisión y doblegación absoluta en busca de un fin mayor. La vejación y el dolor se trasmiten desde su piel hasta los ojos del espectador: Para poder llegar a mi personaje, intento entender por dónde pasa el ser humano para sentirse así e ir abriendo puerta a puerta, hasta llegar a lo más profundo de su ser, función a función.

Así entiende ella ésta función:

A pesar de estar en crisis, necesitamos un montaje que haga que la gente recupere la conciencia.

En mi opinión, el teatro debe hacer pensar. Ésa es su función sino, seríamos como Frederick Salomon –personaje de la función- , un retrato. Se necesita un teatro comprometido desde todos sus ángulos, con personajes vividos de verdad para que el público salga tocado. El teatro tiene una misión de crítica y de denuncia.

Chani Martín, Brown en el montaje.

Chani Martín logra zafarse de sí mismo para convertirse en un monstruo.

Para mí, ha sido un montaje muy difícil. Ha sido muy complejo, he tenido que saltar por encima de mis normas personales. Al principio, necesitaba encontrar una excusa para poder comprender cómo alguien puede será así y pensaba que era un enfermo, hasta que me di cuenta de que ese tipo de persona puede ser cualquiera que esté tomando un café a tu lado.

Es tan duro que al principio, después de la función, llegaba a casa destrozado. Con mi grupo, Teatro Meriodional, suelo hacer mucha comedia, por eso meterme en este proyecto ha sido todo un reto. Ha sido un trabajo muy intenso.

Marina Seresesky, Hanna en el montaje.

A Marina ya la habíamos visto actuar en Agosto y nos sorprendió con su aguantar pausado y su tranquilidad dolida.

Ahora, con La piel en llamas, Marina se desnuda y da vida a una joven cuya desesperación provoca vivir en la mentira como medio para continuar manteniendo la esperanza dentro de sí.

Para ella: La obra, sin duda, es una realidad actual. Además, es un montaje con mucho trabajo técnico que requiere mucha concentración y coordinación entre nosotros.

Mi personaje siente la necesidad absoluta de creer y por ello su búsqueda se basa en la esperanza y en la obsesión.

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