Una Luna para los Desdichados

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Por Rocío Pastor Eugenio.

Las naves del español en el Matadero de Legazpi siguen de estreno.

Ayer,  Una luna para los desdichados, de Eugene O’Neill (uno de los fundadores del Teatro Estadounidense), inauguró dos meses en los que ésta obra, denominada por su director John Strasberg, como una obra poética, romántica, triste y plena de humor amargo y salvaje; dará una visión diferente de la inmigración, de las relaciones y de la ternura.

La historia de dos familias irlandesas que emigran a Estados Unidos, se unen bajo el sol y la luna que bañan los áridos campos de Connecticut. En ella, la riqueza y la pobreza entran a debate entre los sentimientos de nobleza, deber y amor.

Sus diferentes personajes presentan una realidad en la que la búsqueda de la felicidad propia llama la atención de hacer felices a quienes nos rodean.

La culpa, el pasado y un futuro sin esperanzas más allá de la rutina instalada para sobrevivir sin enfrentarse al espejo, se regocijan bajo una luna llena que resalta los prejuicios sociales, la vida austera y el alma atormentada.

Sus personajes, perdidos, luchan por encontrar y enterrar sus raíces y el amor como posible salvavidas durante un día y una noche en los que la luna llena domina las emociones.

Como faro guía, la luz de José Pedro Carrión con su potente voz y sus puntos de humor en un personaje creíble y completo que muestra cómo tras lo recio de sus modales del campo, un corazón humilde late bajo el whisky barato.

Junto a él comparten la escena una correcta y fuerte Mercè Pons y un perdido Eusebio Poncela que domina la tragedia de su personaje con dosis de humor conseguidas gracias a su forma de interpretar el texto. Con ellos, Gorka Lasaosa y Ricardo Moya.

La escenografía y el vestuario de Elisa Sanz, junto con la música que mezcla el celta y el country del pasado y del futuro de estas dos familias, transportan al espectador a la realidad paralela que se crea sobre las tablas.

En su creación, John Strasberg ha luchado por sacar la poesía de la tierra, de la lucha de clases y de la supervivencia del alma. Él mismo resume la obra como “una elegía dedicada por Eugene a su desdichado hermano James, -en quien se dice está inspirado el personaje de Tyrone- por lo que he querido representar un montaje intensamente natural y genuino”.

Felicidades John, lo has conseguido.

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2 comentarios

  1. Lorena Sanchez on

    Como siempre una gran recomendación y mejor articulo de WOMANWORD, reflejas a la perfección la grandeza de esta obra, personajes atrapados en sus vidas, que ansían cambiar su destino, aunque no siempre con «buenas armas», luchando por aparentar una imagen que en nada refleja la realidad pero que ayuda a enfrentarla. Me gustó mucho, en especial el papel de José Pedro Carrión que, tal y como describes, aporta las dosis de humor necesarias para completar la obra.

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