Los últimos días de Judas Iscariote

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Por Rocío Pastor Eugenio.

Judas Iscariote es uno de los personajes más controvertidos de la historia. Para unos un pecador, para otros el nombre que da título a una bonita canción de los Beatles y para los de más allá, un fiel servidor de Jesucristo al que éste nunca perdonó el que se sintiese tan culpable como para quitarse la vida.

Sea como fuere, el nombre de Judas siempre da lugar a discusión y a sentimientos encontrados. Un ¿quién era él? Que prosigue con el curso de los años. Una duda implacable que suscita curiosidad y misterio.

Las naves del español, en el Matadero de Legazpi, acogen hoy a éste personaje bíblico que viene bajo la dirección de Adán Black, con la interpretación de Alberto Berzal y de la compañía de Teatro Theatre for the people, para dar a conocer la visión de Stephen Adly Guirgis sobre ésta persona o personaje.

La obra, que estará en cartel, sitúa la escena en un lugar imaginario: “Esperanza”. Un lugar de paso, un juzgado entre el cielo y el infierno por el que han de pasar todas las almas y donde, ahora, se reabre el juicio contra, el conocido por la prensa como: “el mayor pecador de la  historia”, Judas.

Otros Santos, filósofos, acusados, puede que injustamente, por la historia y mártires irán pasando por el estrado para dar significación a este drama en el que, como dice su autor: “La culpa, la misericordia, la libertad, la esperanza, el amor, la lucha entre el bien y el mal, se dan cita mezclándose de forma ingeniosa y sorprendente la comedia, la tragedia, el drama, la farsa y lo tragicómico”.

La mezcla resulta explosiva y sitúa la historia en un punto de vista más humano, con menos prejuicios y más sincero de lo que jamás se ha hecho hasta ahora.

“Una búsqueda de la espiritualidad perdida”, declara el autor para el que la historia de Judas no podía más que causarle dolores de cabeza: “No tenía sentido para mí, me asustaba y parecía ir en contra de la noción de un Dios todo amor y todo misericordia”.

La historia que nos hace a todos culpables es puesta por Theatre for the people contra las cuerdas. La luz se arroja a borbotones sobre las mentiras que nos alejan de la autocrítica y de la verdad.

Con una escenografía sobrecogedora dotada de la perfección entre iluminación, vestuario, expresión corporal y fotografía, los actores bordan cada personaje y lo muestran natural y completo ante un público perplejo ante una continúa reflexión reflejada de forma creativa y con una propuesta de máxima calidad. La lucidez y la calidad llevadas al extremo, se trata sin duda, del TEATRO, en mayúsculas, que lo envuelve todo.

Una mirada que no llega y un aplauso que pone en pie a la audiencia. 

Los últimos días de Judas Iscariote retrata un juicio propio, interno, que guía la conciencia común más allá del miedo y de lo impuesto.

No sólo es recomendable, si no que le doy un 10.

Mención especial

Dentro del trabajo completo de creación de personajes  y su puesta en escena, cabe destacar a dos de ellos: El brillante papel de Esther Ortega, contenida, emotiva y racional, como abogada defensora de Judas; y el frío, desalmado, personal y contundente Satán vs Poncio Pilatos transmutado en la piel del espectacular Eleazar Ortiz.

Pequeños detalles

Parece mentira que una obra que, ya el día del estreno se mostró perfecta, pueda evolucionar, crecer y desarrollarse. En sus últimos días de representación, Adán Black sigue dando instrucciones a los actores y éstos continúan viviendo cada salida a escena como si del primer día se tratase.

La evolución de los personajes, sus diálogos y la fuerza que arrastran Alberto Berzal e Israel Frías acompañados por el resto de personajes que les arropan y les complementan, hace que la escena no pueda más que vivir palpitante y transportar a quien tenga el lujo de presenciar ese juego a un lugar que, sin duda, es Esperanza.

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2 comentarios

  1. flor silvestre on

    Poco tengo que añadir a tu experto comentario,WomanWord.Me gustó el teatro, me sorprendió la decoración de las naves del Matadero,me transportó a otro tiempo y en medio de todo, ver la obra que recomiendas.Dos horas y media intentando recapacitar sobre lo que dicen.Es controvertido,te sientes empatizado con sus pensamientos que a veces son hasta contradictorios o diferentes a lo que te han enseñado de pequeños…si hasta estaba de acuerdo con Lucifer que me engatusó con su porte tan galante…y Esther Ortega.la abogada defensora de Judas,si parecía que habia hecho la carrera de derecho con «Cum Laudem».Fué una noche inolvidable y diferente.

  2. Miguel Botines on

    Sin duda es un 10 acertado, Judas y sus últimos días, gracias de nuevo por tu aportación al teatro y por tus comentarios que sigo con interés.

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