Antes te gustaba la lluvia

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Los estrenos de teatro son días importantes, actores y director presentar, por primera vez, su obra ante el público. Nervios, tensión, mucho trabajo acumulado… En cambio, desde el patio de butacas la avidez ante lo desconocido aumenta a medida que se escrudiña el escenario y el anuncio de la imposición de apagar el móvil resuena entre los ecos de la sala.

La prensa, libreta en mano, mirada de lince  y concentración absoluta, espera desde su asiento a que ésta o aquella compañía, sea capaz de ofrecer un espectáculo que le haga vibrar, en cualquiera de todos amplios los sentidos posibles en que el teatro otorga vida a los sentidos.

El Teatro Fernán Gómez de Madrid, lanza sobre las tablas el nuevo montaje de Miguel Ángel Solá, basado en la obra de Lot Vekemans, traducida por Ronald Brouwer e interpretado por Blanca Oteyza y Sergio Otegui.

Una vez más, las inseguridades humanas y las desdichas cotidianas ante el miedo injustificado basado en proyecciones pasadas es la base para crear una atmósfera en la que el amor lucha, como puede, por hacerse un hueco en la vida de los protagonistas.

Un hombre, una mujer y un momento entre ellos. Miedo vs osadía, obsesión vs dependencia, dolor vs cariño. Futuro vs pasado.

Demuestra que el avanzar queda en nuestra mano, pero para ello debemos caminar libres de cargas que aplaquen la libertad de ser nosotros mismos.

Una caricatura abstracta del tiempo perdido, de lo efímero del carpe diem. Cómo el propio director reconoce: “Esta obra dice que aunque no estemos programados para ser todo lo felices que pretendemos, esto es todo lo que tenemos para intentarlo y que el equilibrio entre la luz y la oscuridad es esencial para cumplir con la vida”.

Un sufrimiento del ayer que roba el presente y estanca el futuro.

“Esta obra no juzga”, avisa Miguel, pero lo cierto es que pone contra las cuerdas a todas aquellas relaciones que quitan las ganas de ser feliz esbozando una pequeña luz en la conciencia que susurra: vive.

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5 comentarios

  1. Solá, Solá y Solá. También dirigiendo nos ha puesto contra las cuerdas. ¡Qué bueno es el tío ése! Enhorabuena a los actores y al admirado Solá.

  2. Sol y Marcelo on

    Antes te gustaba la lluvia ó de cómo la sencillez puede con todo. Bajamos a Madrid diez días al año para dedicarnos exclusivamente a ver teatro durante diez noches. Esta vez hemos elegido «Antes te gustaba la lluvia», porque su sencillez es una lección de buen teatro. Los protagonistas están que se salen y te sorprenden una y otra vez con enorme inteligencia y honestidad emocional. Recomendamos también Follies y Teatro por dinero. Marcelo y Soledad

  3. Estupenda función en la que conviven el amor y el dolor. No creo que el dolor dure sólo lo que nosotros queramos alargarlo. Creo que el dolor, así nos duela, muestra la profundidad de nuestro sentir y nuestro reconocimiento a la intensidad vivida. Sin dolor no habría memoria. Sin dolor no habría humanidad, sin dolor no habría felicidad. Hay, sí, un dolor inútil, insustancial, inhumano: el que se duele en el presente por lo ocurrido en el pasado, que no se puede modificar. Pero el dolor por la pérdida de un ser querido habla de la importancia que nuestro ser da a esa ausencia. Vivir con lo que hay, sí; y convivir con el dolor también. Hay quien hace cirugía mayor con los demás, extirpa y: a vivir que son dos días, y la vida pasa y todos quedamos en la superficie de su egolatrismo. Esa gente positiva y guay es sólo una muestra de las miles de millones de personas que aman y se duelen. En la obra hay dos bien representadas. Nueve sobre diez, y no sé por qué le quito un punto. Boanni

  4. Alejandro Carrasco on

    Leer la crítica ya me ha puesto los dientes largos, habrá que ir a verla! aunque con tanta oferta de teatro que cubres… me voy a arruinar!

  5. Claudia Talavente on

    Anclarnos en el dolor es maltratarnos a nosotros mismos, gran moraleja la de la obra, el dolor dura todo lo que nosotros lo queramos alargar, hay que vivir con lo que hay, quedándonos con lo mejor del momento, pero sin olvidar que la felicidad está en nuestras manos.
    Me gustó muchísimo la parte gestual de la obra, muy bien interpretado por Blanca Oteyza. Recomendada

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