Tejidos El Carmen

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Fotografía  y texto por Rocío Pastor Eugenio.

Fotografía 100% libre de retoque digital. Como siempre aquí, en WOMANWORD.

Pequeños negocios al borde de la extinción

Una tienda de retales es una expresión presente que pertenece al pasado.

Tejidos El Carmen. Por Rocío Pastor Eugenio.

Tejidos El Carmen. Por Rocío Pastor Eugenio.

Aunque se intente promover la creación, el arte, la costura, los tejidos naturales, la calidad en los patrones y en los cortes desde el mundo de la moda y desde revistas especializadas como womanword, la verdad es que la sociedad nos arrastra con sus prisas a un mundo sin magia, un mundo capitalista y globalizado en el que no hay derechos sino consumo.

Por eso hoy, me paro en seco para rescatar una de las tiendas más bonitas que he visto en mi vida.

Paseando por un barrio de Madrid, encuentro una tienda que fue abierta hace más de 60 años. Su decoración en madera, sus cuidadas estanterías barnizadas, sus metros de madera de esos que ya no se encuentran, los espejos y la amplitud reinan junto al trabajo pausado y cariñoso de su dependiente que defiende un negocio de telas en el corazón de la producción en masa.

El negocio se llama Tejidos El Carmen, toda una familia de artesanos y especialistas en la atención al público y el asesoramiento personal han dedicado su vida a poner en las manos del público piezas únicas a un precio inmejorable.

Su dependiente,  vestido de traje haciendo honor a la profesionalidad que le es propia y al respeto que le merece su negocio, descorre cada mañana las rejas de sus tres escaparates, que dejan ver unos escaparates diseñados con mimo en los que las telas y la ropa de hogar comparten espacio con poemas, radios antiguas y en esta época del año, granadas y membrillos.

Todo creatividad y poesía. Para Antonio, el último de un linaje de comerciantes, el pequeño negocio está dando sus últimas bocanadas. Hoy en día parece no interesar que la gente cree su propia moda, su propia personalidad y su gusto independiente.

La costura es un arte que no debe perderse, el conocer los tejidos que vestirán nuestro cuerpo, en roce directo con nuestra piel, debe ser una exigencia propia. Por eso hay que buscar alternativas y dedicar el tiempo libre en tareas creativas es algo necesario si no queremos perder la capacidad de pensar y de ser. Apaga la tele y coge la aguja, crea tu propio ser a todos los niveles y rescata estos comercios, que afectados por la externalización, se llevarán consigo, si desaparecen, toda nuestra cultura y nuestra tradición.

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5 comentarios

  1. Recuerdo cuando iba a comprar telas con mi abuela para hacerme vestidos con ella o disfraces con mis hermanos.
    Es una pena que los jóvenes de ahora no sepamos de éste oficio que antes te obligaban a conocer, no solo consiste en ser creativos y ejercitar nuestro ser, es crear nuestro yo, nuestras maneras, nuestra personalidad, “dime como vistes, y te dire quien eres”

    Buenísimo el artículo, a mi también me ha transportado a mi niñez y me ha producido mucha nostalgia.

  2. Fernando Ramos on

    Recuerdo cuando iba a comprar telas con mi abuela para hacerme vestidos con ella o disfraces con mis hermanos.
    Es una pena que los jóvenes de ahora no sepamos de éste oficio que antes te obligaban a conocer, no solo consiste en ser creativos y ejercitar nuestro ser, es crear nuestro yo, nuestras maneras, nuestra personalidad, «dime como vistes, y te dire quien eres»

    Buenísimo el artículo, a mi también me ha transportado a mi niñez y me ha producido mucha nostalgia.

  3. Conchi (fashion) on

    Lleva razon de no perder el encanto del pequeño comercio,de su atencion personal y familiar que estas tiendas de barrio tienen.
    Y agradecer que womamwod por sus articulos muy acertados.

  4. Carmen Utrilla on

    ¡Qué bien escribes! Me ha gustado mucho lo que has hecho. La foto está estupendamente, la foto está muy bien.

  5. Antonio Cámara on

    Me lleva a la nostalgia tu comentario, estos pequeños negocios, espacios abiertos al diálogo, al conocimiento de los clientes, en su mayoría vecinos, al trato amigo y directo, están abocados a la extinción, su ciclo vital muere, no sólo las grandes superficies, ni las competencias insalvables de una moda asequible y económica, ni los comercios chinos, ni que los barrios obreros envejecen y el consumo baja,ni que les sea imposible hacer frente a los pagos de impuestos, alquileres, seguridad social, declaración de la renta, ect, el pequeño negocio ve su muere lenta e inevitable, cada vez vemos más tiendas pequeñas cerradas, convirtiendo a los barrios en calles apagadas, no sólo de luz, sino de saludos, risas, comentarios, paseos, todo se traslada a superficies llamadas de ocio y consumo, pero su lucha por mantenerse vivas a sido ejemplar, la crisis actual, que en estos pequeños comercios se empezó a notar ya ostensiblemente en el año 2007 a sido la principal razón de su agonía, es curioso se me ocurre pensar que la crisis ahoga a las clases sociales más bajas y son ellas con su esfuerzo de superación las que salvan las situaciones de crisis con su trabajo y su lucha diaria. Una vez más womamword da en la tecla precisa para acercarnos una realidad a la reflexión y al conocimiento, desde mi situación de cliente de barrio doy las gracias a womamword por este trabajo.

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