Lázaro

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Por Rocío Pastor Eugenio.

Ayer, el Teatro Español de Madrid estrenó Lázaro.

Dirigida por Juan Ayala bajo la dramaturgia de Miguel Oyarzun y Juan Ayala e interpretada por el propio Miguel Oyarzun junto con Miguel Pérez Muñoz y Daniel Gallardo. Todo ello aderezado con la música en directo de Tim Bamber y creando fotografías incesantes con la iluminación de Miguel Pérez y David Alcorta.

Inspirado en la vida de Lázaro de Tormes, la compañía Mirage se vale del texto y del gesto para recordar: “En el siglo XVI, España era extraordinariamente rica y el pueblo se moría de hambre. Cinco siglos después, la crisis económica, los intereses sustentados por medios opresivos y al amparo de la ley y el poder institucional, se revelan como fundamento tanto de la historia de LÁZARO como de la actualidad. Lázaro es el paria de ayer y de hoy que logra integrarse en la sociedad porque renuncia a su honra, un privilegio que detentan sólo las clases económicamente fuertes”.

La compañía Mirage trabaja bajo la premisa de que el cuerpo, el actor y la palabra deben acercar el teatro al público, tanto es así que provocan la ruptura con la cuarta pared.

Consiguen crear un juego de realidad paralela alternando de forma majestuosa el monólogo, el diálogo e incluso el género musical. Su juego en cambio constante y ritmo rápido consigue cambiar de rol, de personaje y de escena en cuestión de segundos y con los mínimos recursos a su alcance.

En esta ocasión, ropa amontonada, un periódico y una escalera serán todos los elementos que necesitarán los actores para recrear el pasado, el presente y el futuro de la vida del Lazarillo y de todos los que por ésta pasaron.

Y así, utilizan una herramienta clásica para mover conciencias y preguntarse si tanto ha cambiado la humanidad. Las figuras y los personajes que en la obra aparecen lo hacen dando un giro escénico a los mismos para actualizarlos y poder ver reflejado un pasado en el presente actual.

La crisis, la falta de recursos, el hambre, el exilio, la picaresca, la inventiva, la ruindad, la miseria… una a una salen a escena y nos recuerdan como el pasado ha vuelto a nuestros días, cómo la historia se repite sin frenos y como el ser humano puede convertirse en alimaña para sí mismo y para los demás, con tal de sobrevivir.

Una transformación del alma que junto con la pérdida de valores presenta caricaturas bajo el ritmo del cajón flamenco y la guitarra española.

El ingenio ha creado esta obra de teatro  que utiliza la escena como mensaje: “Aquí he estado, otra vez porque las cosas tan señaladas no se olviden en la sepultura del olvido”. Una llamada a las mentes dormidas y a la conciencia social.

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1 comentario

  1. Una obra muy bien interpretada la verdad. Me gusto mucho el dramatismo que le insuflan aderezado con notas de humor. Es increíble como consiguen simplemente con un gesto o una palabra cambiar de momento y de tiempo enlazando a la perfección historias distintas.
    Me gusto mucho! Magnifica obra, la recomiendo!
    Y por supuesto genial articulo!!

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