Contraacciones

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Por Rocío Pastor Eugenio.

El Teatro María Guerrero de Madrid presenta Contraacciones, de Mike Bartlett, dirigida por Pilar Massa y versionada por Lucy Collin. Interpretada por la propia Pilar Massa, en el papel de la Directora y Goizalde Nuñez como Emma.

El derecho laboral es un tema candente hoy en día. Contraacciones nos presenta una realidad cruda en la que los contratos de trabajo se enfrentan a las acciones, a la razón e incluso a la humanidad.

Una firma que encadena. Acciones que obligan a elegir.

Catorce son los encuentros que protagoniza Emma con la Directora de su empresa. La delgada línea entre lo profesional y lo personal, a veces difusa, se cruza.

Pilar Massa entiende el teatro como una forma de desenmascarar problemas sociales que nos acosan y nos angustian. En este caso, pone contra las cuerdas a los departamentos de recursos humanos que olvidan el factor humano y cosifican al individuo olvidando que no hay empresa sin trabajador.

Como la misma directora y actriz dice: “Un mundo capitalista en el que el abuso de poder, la pérdida de privacidad, el éxito, el fracaso, el empleo, el desempleo… son diferentes formas de tortura disfrazadas de civilidad”.

En un montaje minimalista, el frío del ambiente artificial, “profesional” y “formal” de la empresa actual se palpa, se corta. Siguiendo la línea de Huxley, se presenta la en la escena un diálogo deshumanizado, tenso, un suelo arenoso plagado de trampas en pro de la empresa y que denigra al trabajador y le priva de derechos.

Una sentencia echada de antemano de la que los trabajadores son simples peones, ganado dispensable para una empresa sin escrúpulos que, movida por la rentabilidad, trata con soberbia y frialdad a la persona que tiene delante olvidando que no hay empresa sin trabajador.

Una crítica aguda y sincera contra el propio ser humano que permite y desarrolla un sistema robótico e impersonal, sin comunicación y sin libertad.

Con la carta del miedo como ataque,  uno se pregunta hasta dónde somos capaces de llegar, qué somos capaces de permitir y de perder. La involución y la sumisión clavada a la perfección en el desarrollo de la expresión corporal y las acciones.

La empresa actual como yugo que aprieta y lobotomiza.

Contraacciones, una advertencia sobre un presente abocado a un futuro  desalmado y cruel.

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