La era telemática, la era de la sobreinformación o del cotilleo desmesurado

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Por Rocío Pastor Eugenio.

 

¿Estamos preparados para recibir toneladas de información?

Esto me pregunto, no mientras ojeo el Google y sus miles de webs, buscadores y datos, sino que lo hago mientras recorro el Facebook viendo, a bocajarro, demasiadas imágenes devastadoras de la noche anterior, de no sé quién con no sé cuál, comentarios alusivos, comentarios deprimentes… sé más de la vida de estas personas sólo por leer su muro que sentándome a charlar con ellas delante de un café.

¿Qué imagen queremos dar en las redes sociales?

Fotos, comentarios, enlaces… determinan nuestros gustos, sentimientos y hasta nuestros secretos más ocultos que, ahora gracias a las redes sociales, se exponen sin pudor.

¿Hasta qué punto es esto positivo?

La verdad es que no me queda claro, no sólo no conoces mejor a la persona  ya que lo único que encuentras es la pose que quiere poner delante de sus contactos, sino que además, se pierde humanidad en las relaciones sociales.

Ninguna máquina, por muchos emoticonos que tenga, podrá jamás sustituir el contacto visual, el lenguaje no verbal, un roce, una caricia o un abrazo.

Lo que está claro es que tanto en Facebook como en Tuenti o en cualquier otra aplicación de este estilo, la intimidad brilla por su ausencia y el hecho de encontrar una foto del tío que te gusta con un tanga en la cabeza, que encima no es tuyo, es una experiencia que toda mujer debería tener. ¡La iluminación! A tomárselo con alegría está dicho.

Cuidado con el espionaje y la obsesión para [email protected] con vena compulsiva ya que este tipo de páginas pueden desarrollarla. Y a baja a la calle.

Mira, ¿qué es eso?

Es un cielo azul esperando a que camines bajo sus nubes.

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