Julieta & Romeo

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Por Rocío Pastor Eugenio

Ayer, la Sala Principal del Teatro Español de Madrid, imponente, se vistió de gala para albergar el estreno de su nueva obra Julieta & Romeo.

El clásico Romeo y Julieta de Shakespeare llega ahora de mano de Marc Martínez, fiel al original y bajo una estética en la que el blanco y el negro representan «el extremo” entre el que amor y el odio lucharán codo a codo durante 2 horas y 40 minutos. De la mano de una Julieta de 14 años y un Romeo de 16 que crecen de forma conjunta con el resto de personajes, y maduran frente a los entregados ojos de los asistentes, según la obra avanza.

La iluminación y la música crean una fotografía impresionante que acompañada del trabajo gestual de los actores, crea imágenes que se graban en el interior de quien las contempla.

A los lados del brutal escenario, -en el que dos simples estructuras de casi 5 metros de altura se transforman en diferentes espacios según avanza la obra, adaptándose al texto-, Lluís Cartes ilustra la escena  con música en directo.

La danza sincronizada en lucha de afiladas espadas tras los versos del libreto original en inglés de Shakespeare, marca el inicio bañado en sangre de la tragedia de amor más conocida de manos de una sociedad podrida y esclava.

A pesar de las veces en las que esta obra se ha representado desde que se publicó en 1597, no pasa de moda y sus intrigas y desalientos palpitan hoy en día con bruta actualidad. El lenguaje en verso, plagado de cultismos y metáforas, pasa de lo dulce a la violencia o a la tristeza. Cada frase es una reflexión, es la ciencia de la vida, filosofía, poesía. Reflexiones perfectamente encajadas en el texto.

Esto deja ver la falta de cultura que tenemos en pleno siglo XXI, donde en lugar de avanzar, retrocedemos y en lugar de tomar como ejemplo la historia y las obras clásicas, las denostamos.

La muerte y la violencia manchan el amor. Romeo es una marioneta del destino, presos ambos de proyecciones, incapaces de vivir su propia historia. El odio del pasado de sus familias les impide vivir el amor puro e inocente que inunda sus corazones.

Los actores principales, Romeo y Julieta enamoran con su naturalidad y su dulzura. Sincronizados en sus discursos y creíbles en sus actos, arrancan en el acto final las lágrimas que en amarga realidad, a pesar de la ficción, recorren las mejillas del público emocionado que a pesar de conocer de sobra el final, sufre, con impotencia ahogada, suceso a suceso el fatal desenlace.

Una historia de amor y sacrificio que a pesar de terminar con la dramática muerte de sus protagonistas, regala al resto una lección de amor universal que les libera del odio. Visto así, se encuentran con la misma muchas similitudes con la historia de Jesucristo, quien murió para regalar al mundo la posibilidad de vivir en amor y respeto mutuo lejos del odio. Tal vez por esto la imagen principal de la obra sea Julieta cual Santa Piedad de Miguel Ángel, sosteniendo el cuerpo desnudo de Romeo, al igual que Jesucristo en los brazos de María Magdalena (o de la Virgen según otras consideraciones).

La mención especial es para Nao Albet, quien encarna el papel de Mercucio, Baltasar y músico, con una perfecta declamación, juego del ritmo y trabajo corporal. Y para el propio director que ha sabido jugar las cartas contra el machismo en el que el Teatro se bañaba en la época del dramaturgo inglés con la ayuda de Amparo Fernández, quien interpreta un personaje masculino: El Príncipe.

En el descanso y al final de la obra los asistentes maravillados, no pueden contener su fascinación y se regalan en elogios para con la obra. Algunos de ellos lo hacen para WomanWord mediante estas éstas declaraciones:

No se hace larga para nada, casi tres horas en las que he estado en éxtasis con los diálogos

El movimiento escénico es increíble, muy profesional

Carlota Olcina (Julieta), me recuerda a la escuela catalana, creo que llegará muy lejos. Adoro su voz cantarina”.

Mi favorito ha sido Mercucio (Nao Albet), aunque la actuación del Ama (Amparo Fernández) y del Padre Lorenzo (Manel Sans), han sido impresionantes”.

Julieta & Romeo se convierte así en visita obligatoria, de la mano de Marc Martínez, en el Teatro Español de Madrid. A pesar de que su director no entienda el espacio dedicado a los agradecimientos, desde este artículo WomanWord le da las gracias por presentar de forma tan profesional y cuidada una obra que comprende la palabra “TEATRO” y lo hace con mayúsculas.

 

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1 comentario

  1. Una buena obra interpretada por unos geniales actores, aportan una nueva forma de ver esta clásico. No se hace nada larga, a pesar de sus casi 3 horas.

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