No Olviden: Los medios de transporte están encapotados

0

Por Rocío Pastor Eugenio.

El hecho de que una nube de ceniza inundase nuestro cielo no sólo provocó problemas tóxicos para la atmósfera, de los cuales nadie se hizo eco, si no que al imposibilitar el tránsito en el espacio aéreo, colapsó el resto de transportes, véase las cientos de miles de personas que utilizaron durante la pasada explosión los medios marítimos y terrestres para llegar a sus destinos.

La pregunta es clara, ¿Cómo es posible que en pleno siglo de las tecnologías no podamos sobrellevar la cancelación de uno de los medios de transporte más rápidos e internacionales que tenemos? Parece que una vez que nos acostumbramos a lo bueno somos incapaces de volver atrás en el tiempo y adaptarnos de manera sistemática y equitativa a los medios de transporte tradicionales.

Vivimos en una época en la que viajar supone tanto para nuestros negocios y para nuestra vida que el simple retraso de cuatro días, de los cuáles dos han sido sábado y domingo, puede paralizar toda nuestra vida rutinaria sumiéndonos en el caos más catastrófico.

Y no es debido a que los medios de transporte no estén adaptados, sino más bien a que nuestro ritmo de vida impide que seamos capaces de descansar y de ausentarnos de nuestras obligaciones económicas ni tan siquiera unos días y debido  a fuerza mayor.

La cancelación de 16 mil viajes causó un efecto dominó que puso todo patas arriba. Los hechos muestran catástrofe tras catástrofe, nuestra incapacidad para adaptarnos a las circunstancias si ello supone quedarnos en casa tranquilamente dedicando el día a otros quehaceres.

En cambio, en los países nórdicos, algunos de los más afectados, esta crisis existencial-(económica)- mundial, no ha causado mayor trastorno. Los nórdicos se adaptan a los cambios y saben parar cuando es oportuno. El ritmo de vida occidental no les afecta y tan seguros se sienten que se permiten el lujo de disponer de derechos laborales y faltar al trabajo cuando están enfermos, cosa que no sucede aquí, en España.

Los nórdicos se adaptan al cambio, los españoles no tanto. Una nube de polvo tóxico puede que paralice todo nuestro sistema de vida rutinario pero lo que no paraliza es la economía. Al desactivar el transporte aéreo otros medios se han visto reactivados, puede que más que una nube radioactiva sea más una nube de activos… eso es algo que sólo el innombrable volcán desde sus adentros podría descifrar.

Share.

Leave A Reply