No Olviden: Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano

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La ONU anunció el pasado 22 de marzo, día mundial del agua, de que sin una actuación urgente para mejorar la gestión de estos residuos -dos millones de toneladas de desechos, que contaminan 2.000 millones de toneladas de agua diariamente-, la situación empeorará. Su impacto no afecta sólo a la salud de millones de personas, sobre todo de los más pobres. También golpea los ecosistemas marinos y el clima, por las emisiones de metano que contribuyen al calentamiento global.

El agua es uno de los cuatro elementos. El agua ocupa tres cuartas partes de nuestro planeta y tres cuartas partes de cada ser vivo que lo puebla. El agua es necesaria, es importante, es vida. Somos conscientes de este hecho, tan veraz como que ésta es inolora, insípida e incolora en su esencia pero a pesar de ello, el ser humano la degrada, la despilfarra, la desvalora y la contamina, convirtiendo el agua en residuos tóxicos que dañan al planeta y a sus habitantes. Dañando así, como es obvio, a nosotros mismos.

Parece que no hay suficientes abstemios a la hora del consumo del agua. En los países desarrollados, el agua entra en nuestros hogares, limpiándolos, y nosotros la devolvemos al medio ambiente sucia, llena de restos de comida, de jabón, de plásticos… si multiplicamos esto por los miles de millones de hogares que componen el mundo civilizado y lo unimos a la suciedad que provocan en ríos y mares los no desarrollados- que vierten el 90% de sus residuos sin depurar-, más el agua contaminada que las fábricas vierten, convertimos en desecho el agua de ríos, mares y lagos alrededor del mundo.

Los hechos son claros, anualmente fallecen 1,8 millones de niños menores de cinco años a causa de enfermedades relacionadas con el agua contaminada, para ser más exactos, uno cada 20 segundos. Estos datos pueden resultar escalofriantes a cualquier lector, si esto es así, cabe preguntarse por qué los medios no reflejan esta decadencia, por qué los políticos no toman medidas efectivas y de concienciación para con la población. La respuesta es simple, clara y concisa. Las empresas perderían dinero y para más mal que bien, vivimos en un mundo capitalizado donde el dinero pesa más que la vida humana y ecológica.

Si contaminamos todo el agua del planeta no tendremos con qué nutrirnos y vivir en el futuro. Un futuro nada lejano y sí muy cierto. Un futuro decadente, repleto de necesidades biológicas, de enfermedades, de suciedad y falto de la principal vía de subsistencia que tenemos nosotros y el planeta. Nos veremos faltos de agua limpia, de agua potable que beber, con la que lavarnos. Contaminaremos caudales de ríos, mares y lagos, acabando así con la fauna y la flora que en ellos habitan y por tanto con todos los recursos naturales del planeta. Estas verdades que pueden resultar apocalípticas, no son más ciertas, como decíamos al principio, que el agua es incolora, insípida e inolora y que constituye una importante fuente de recursos para todos los seres humanos y para el planeta, si no la cuidamos y respetamos seremos testigo de nuestra propia desaparición.

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