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Wales: Pasar la noche en un castillo de 900 años

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Tras conducir tres horas desde Llangollen a Cumbria, llegamos al Appleby Castle.

Situado en el Valle del Eden, sobre el curso del río Eden en el distrito de los lagos y rodeado de pequeños pueblos que recorren los valles con pequeñas casitas de piedra oscura, llegamos al precioso castillo en el que dormiremos esta noche.

De planta romana del 75 A.D. el edificio ha permanecido vivo a lo largo de los siglos. Ya en el 600 D.C. los sajones llegaron a Cumbria nombrándola su sede oficial. Tras ellos, daneses, normandos, escoceses e ingleses rivalizaron en la conquista del territorio pasando el castillo por diferentes familias y dejando testimonio de la grandeza de Appleby en los diferentes escudos que decoran el salón principal del castillo, sobre el hogar, viendo la evolución del mismo a través de los siglos y las familias que lo habitaron hasta que hoy ha sido reconstruido como hotel, sala de conferencias, bodas y tours.

Al bajar del coche, nos dispersamos correteando entre la torre del castillo, las casas aledañas, sus prados con ovejas y grandes perros guardianes, el bosque, las vistas al río y por supuesto, el castillo.

Corremos de habitación en habitación viendo como son cada una de las estancias en las que los tesoros conservados desde el siglo XIII permanecen en el castillo al alcance de quienes pernocten en él, viviendo entre ellas, manteniendo viva cada alfombra, tapiz, silla, sofá, chimenea e incluso espaldas, lanzas, bolas del mundo, mesas, sillas y libros.

Da miedo moverse y romper algo que ha visto pasar a tantas generaciones de personas a lo largo de los siglos y aún así emociona poder ser parte de la historia conviviendo donde otros lo hicieron mucho tiempo antes que yo.

Personas que efímeras lo habitan mientras el castillo, eterno, permanece.

Bajo camas con dosel, amplias chimeneas y tapicerías de colores, los armarios a la moda de la época, están decorados con pequeñas caras que parecen seguirte al pasar.

Por los pasillos, amplios retratos decoran las escaleras alternándose con espejos de varios metros de altura.

Una camina sigilosa, observando todo lo que la rodea mientras la tablas crujen a sus pies.

El baño, de nueva construcción se encuentra al otro lado del pasillo.

Bajando al sótano, antes de salir al bosque privado donde se encuentra el cenador rodeado por los amarillos narcisos que bañan el valle y cuyos árboles han sido decorados con las mismas caritas de los armarios del interior, escuchamos la historia de Penelope, la joven atrapada en la sala de baile de la torre del castillo, que noche tras noche canta esperando ser escuchada.

Tras corretear por todas las estancias y acudir a una demostración de las diferentes armas y armaduras utilizadas por los señores que pasaron por esta tierra, desde vikingos a normandos, nos aseamos y bajamos a cenar.

Bajo lámparas de araña, colgadas de los altos techos y escuchando el crepitar de la leña en el hogar, atravesamos los pasillos de madera que crujen bajo nuestros pasos, mirando de reojo los grandes retratos de los nobles que habitaron el castillo y su descendencia hasta llegar, siguiendo el sendero de velas encendidas al amplio salón habilitado como comedor, sobre sus alfombras esponjosas, en sus sillas aterciopeladas, a través de las largas mesas de fornida madera y bajo los candelabros réplicas de los que fueron medievales realizadas en el Siglo XVIII, copa de Merlot en mano, comenzamos una deliciosa degustación con los mejores productos: camembert tart de primero, roasted curried monkfish de segundo y una deliciosa tarta de chocolate blanco y coco para terminar.

¿Quieres saber más sobre el castillo?

En el año 1174, William, el León de Escocia, conquistó el castillo hasta ser derrotado, volviendo el mismo a pertenecer a la corona.

Entre los grandes señores que habitaron el castillo en el Siglo XII se encuentran Henri II y Ricardo corazón de León.

Cuando la familia Vipont se encargó de la custodia del castillo bajo el mandato de Henri III, Isabela, la hija de Vipont, se heredó el mismo. Al casarse con Roger Clifford, se formó una nueva familia que habitaría el mismo.

Hay que recordar que aquí en Gran Bretaña, cada pueblo constituía un reino, así que los habitantes de castillo eran los reyes de Cumbria, parte de Great Britain.

Así llegamos a Lady Anne Clifford, quien en el siglo XVI pasó a regentar el castillo y sus tierras, creando una herencia fructífera y beneficiosa.

Así, los Clifford fueron dueños del Castillo desde 1265 hasta el Siglo XX, pasando de generación en generación, de heredero en heredero hasta que en 1962 fue comprado por un particular, vendido de nuevo en el ’74 y abierto al público hasta el ’97 que fue vendido de nuevo a un comprador privado hasta 2009, pasando a ser propiedad de otra mujer, Mrs Nightingale, quien reabrió las puertas del castillo en 2013 como hotel, lugar para eventos, tours y conferencias.

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