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Jamaica Cercana, Jamaica verde

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Jamaica Cercana, Jamaica verde

Coge taxis locales que te acerquen a los pueblos en los que diferentes personas desarrollan sus días, visita por ti mismo diferentes localizaciones y actividades pagando con buenas propinas a quienes pasen el día contigo, ya que ése será el único sueldo que reciban. Las excursiones que pagarás a precios desorbitados en los resorts no derivan ni un pequeño porcentaje a quienes realmente te explicarán la isla, así que cuida de ellos y ejerce un turismo responsable y veraz.

Visita Negril, Orange Bay, alguna plantación de caña de azúcar, otra de café, piérdete en Green island, recorre el mercado de Lucea, pasea por Seven Miles y toma una cerveza de Jamaica en el Rick’s Cafe al atardecer. Báñate en Roaring River con los niños del pueblo tras recorrer sus casas de colores acompañados por los perros que vendrán a saludarte, sumérgete en las cuevas en las que se dice que Bob Marley se sentaba a meditar, antiguo refugio de esclavos fugados.

Sube andando por las aguas de Mayfield fall cruzando Little London hasta llegar allí y come la comida real de los jamaicanos: Mango, ackee, banana, arroz con habichuelas hervido en agua de coco y pollo frito terminando con un té de café. El café es tan caro que tienen que aguarlo para poder tener más.

Llega hasta Black River en la zona agrícola de Santa Elisabeth, rema en una barca de bambú por el Martha Brae River, río en el que cuenta la leyenda, cayó un embrujo para librar a los locales del acoso de las tropas de Colón que avanzaban cruentas en busca de un oro que no existe ni existía en la isla.

Atraviesa Costa azul, zona pesquera, no es muy turístico así que esta lleno de belleza y llega hasta las impresionantes YS Falls, donde los locales pasan el fin de semana en familia.

Así, la belleza real, la bondad de la gente cercana, la artesanía en sus maderas, la calidad de la fruta que recogen de sus jardines, la sonrisa que abraza y la calma del tiempo que pasa, rebota contra una realidad que grita desigualdad.

Bebiendo café de las montañas azules, cerveza de jengibre o run cream on the rocks, sentado en una butaca de madera, en un puesto de madera, cerca de la carretera o de la orilla del mar, con una tele que canta reggae o emite una misa en directo, una no puede dejar de pararse a reflexionar.

Avancemos en las palabras: Nigga o negro esta mal visto por sus connotaciones negativas racistas y esclavistas, así que en el Caribe se llaman morenitos a sí mismos; a los mulatos, trigüeños y a los blancos: blancos o rubios.

La educación la paga parcialmente el Estado hasta el instituto y a partir de ahí, los precios por una educación superior suben a 3000 dólares al año sólo la matrícula es obvio que no interesa que el pueblo estudie cuando los precios de la educación resultan imposibles de afrontar debido el precio de la vida diaria y los sueldos reales de quienes consiguen un trabajo remunerado más allá de las propinas.

En una isla en la que al comprar la tierra, todo lo que se encuentre dentro de la misma pasa a una posesión privada, ya sea una catarata, una cueva, un trozo de playa, río, montaña o manglar; donde el soon come, define al jamaicano cantando al amor, one love, universal midiendo la virilidad por el número de hijos con varias mujeres a pesar de que el adulterio femenino está muy castigado.

En una isla donde no hay clase media, solo alta o  muy baja, donde sólo el 8 por ciento están casados aunque el 85 por ciento es cristiano, donde la figura curvy es el canon y donde el evento más importante es el funeral llegando a durar el mismo entre una y tres semanas, mientras dan de comer y beber al doliente y se hace fiesta todas las noches esperando a que llegue el día para ser enterrado con una gran fiesta celebrando la vida, la oportunidad de nacer y de vivir bailando en conga siguiendo el carro del difunto, con la música a todo trapo cantando un gospel bien movidito y honrando la caja es abierta.

En una isla en la que hasta el pescado es carísimo, la gente es feliz pese a su escasez dado que no conocen otra cosa, así el país queda expoliado sin desarrollo posible, para poder vivir en igualdad el cambio está en nosotros, debemos evolucionar y cambiar nuestra forma de comportamiento, lenguaje y pensamiento.

No problem, ok, pero es el momento de get up, stand up, stand up for our rights.

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