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Atyla Ship: Barco Escuela

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Hace menos de un año, en unas conferencias de emprendimiento en Madrid, cuando la tarde ya estaba acabando y el cansancio de las charlas andaba haciendo mella, dos chicos pisaron el escenario del Circo Price. Rodrigo y Alfonso llegaron con ilusión, vergüenza y mucha pasión hablando de su proyecto en común: Un barco en el que cualquiera podría aprender a navegar navegando. Huelga decir que en seguida llamaron mi atención.

En abril, como habéis visto en mis redes sociales en directo y bajo el hashtag #WOMANWORDintheSea puse rumbo a Bilbao, al Museo Marítimo, bajo la roja grúa de la Carola, para hacer una de los reportajes más personales de mi vida: Embarcarme en un velero de madera diseñado siguiendo los modelos del Siglo XVIII con velas negras, para vivir, en primera persona, una experiencia “pirata”.

Lo primero que sentí al verme frente al barco de altos mástiles fue el vértigo de una nueva aventura, una en la que la convivencia se tornaba real. Lejos de mi entorno, iba a con-vivir en condiciones diferentes a las habituales, con personas diferentes a mí, que no compartían mi profesión y muchas de ellas, ni siquiera mi idioma.

Con una longitud de 31 metros de eslora y construido a mano de 1980 a 1984, el Atyla se convertía así en la que iba a ser mi casa durante siete días desde la bahía de Vizcaya hasta la preciosa ciudad de Oporto, en Portugal.

Bajé a puerto y encaminé mis pasos hacia el barco, subiendo la mirada hasta el mastelero, guiñando los ojos a causa del sol. Sobre la ría de Bilbao, 22 personas entre crew, watch leaders y trainees, me esperaban a bordo para comenzar la convivencia. Diferentes personalidades, credos, idiomas, miradas, razones, profesiones y anhelos para con un barco que en su camino llevaba muchas historias que compartir.

Sin experiencia y sin mayor límite de edad que el mínimo (una quincena) para subir a bordo, el barco escuela promueve un programa educativo basado en la convivencia, la tolerancia y el mar como elemento en el que desarrollar capacidades propias y ajenas más allá de la navegación. Así, sobre los pilares de comunicación intercultural, en el que teniendo como base el inglés, el reducido tamaño del velero en el camino, crea lazos de convivencia en los que la asertividad ayuda a ver con ojos ajenos aquello que no logramos entender con los estigmas, promueve así, su segundo y tercer pilar: El trabajo en equipo y el liderazgo, aprendiendo en la experiencia real a tomar decisiones que nos atañen a nosotros mismos y al resto en cada momento.

Junto a ello, el deber del respeto al medio ambiente en un mar de plástico en el que cada día aumenta el asesinato al entorno marino y como quinto pilar, unido a los anteriores creando un concepto global con sentido: La responsabilidad social y la inteligencia emocional.

“Ser mejor persona y ampliar el espíritu aventurero: Has venido a estar incómoda y superar eso hará que abras tu mente”, me animaba Alfonso mientras le entrevisto sentada en el sofá de la sala común del barco,  acomodando la mirada a los espacios estrechos, las literas, la madera que cruje, la idea de la ausencia de ducha, el baño y asimilo, poco a poco, los horarios extremos divididos en turnos de guardias continuas de día y de noche y las instrucciones de seguridad dadas nada más subir a bordo que me ponen en sobreaviso de las posibilidades reales que entraña la mar.

Comienza la aventura sin dilación, una vez embarcados, nos ponemos la ropa de trabajo y comenzamos a preparar nuestro barco en equipo aprendiendo las primeras lecciones trabajando codo a codo: velas, nudos, mástil, borda, limpieza, cocina, avituallamiento, mascarón de proa, arneses, orden, desorden y astillas.

Preparados para las sopresas que se presentan inevitables cada día, izamos las velas, conocimos sus nombres y firmamos con rotulador permanente la guitarra del bar del puerto que conmemora a los nuevos tripulantes cada temporada.

La primera etapa de Bilbao a Oporto, comenzaba así su aventura. El Atyla, después, prosigue su camino enlazando puertos en los que los pasajeros deciden su rumbo: Dónde bajan, dónde suben, pudiendo así escoger la ruta que cada uno desea hacer. Nueve etapas en esta aventura 2017 que comenzó el 17 de abril y que terminará el 16 de septiembre recorriendo el mundo desde Bilbao hasta Bilbao.

Aún estas a tiempo de vivir a bordo del Atyla y descubrir, como yo, la realidad de una experiencia sin filtros en la que enfrentarte a tus temores y a ti mismo, en un entorno que no podrás controlar y donde los paisajes y los momentos por vivir y compartir, dejarán en tu mente grabada la esencia de ti mismo. Sigue leyendo y haz click en la web del barco para apuntarte a esta aventura en la temporada 2017 inaugurada con WOMANWORD.

¿Quieres ver cómo fue mi aventura, qué descubrí, qué aprendí, cómo viví, a qué me enfrenté, cómo fue mi ruta, cómo es el barco, las camas, los baños y el día a día a bordo?

No te pierdas los próximos reportajes:

  • El vídeo vlog con mi experiencia real a bordo (10 de mayo)
  • El relato de mi experiencia real completa (15 de mayo)
  • Pensamientos de una navegante. Narrativa a bordo (17 de mayo)

Más Info

Atyla Ship en WOMANWORD

Fundación Atyla Ship Website- Apúntate al viaje en esta temporada 2017, elige tu puerto y ¡a navegar!

#WOMANWORDintheSea

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6 comentarios

  1. Flor silvestre on

    Que valiente que eres!!!que gran aventura has vivido Y que bien escribes, lo tienes todo Womanword,no voy a perderme ningún articulo.

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