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WOMANWORD en Murcia

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¿Quién dijo Miedo?

Sufrí un atraco la semana pasada y el miedo me congeló por dentro, tanto, que a punto estuve de cancelar un viaje.

Viajar me define y entender, echa una bolita en el sofá, que más allá de mis cosas estaban a punto de llevarse consigo mi forma de vivir, cogí la maleta, metí dentro cuatro cosas y carretera por delante bajé a contarle un secreto, a sincerarme, siempre con ella: La mar.

Nací para recorrer caminos. Soy ‪#‎WOMANWORD‬ con cuatro pies en la tierra y los ojos en el corazón. Me he levantado y he enfrentado mis miedos.

Me quitaron mis cosas, no van a quitarme mi forma de vivir. Miedos al espejo y cuatro cosas en la maleta. Mi sonrisa y una frase: “porque un día decidí vivir mis sueños y soñar la vida”.

Entre ayer y hoy caben dos mundos.

Días así siempre son buenos. Por despertares azules cada mañana.

Respira. La vida es hoy y los pasos que hoy nos lleven a mañana. Sin calendarios.

Jugamos a hacer el mar y en el horizonte, allá donde acaba el mundo, leímos mensajes cifrados que nos dieron coraje para volver al día a día de los días marcados…

Me bajé al ‪#‎mar‬ a ‪#‎escribir‬ y salieron algunas ‪#‎fotografías‬…

Tranquila, oliendo las flores del naranjo, recién regadas las macetas, pies en alto, aceitunas en un carrito de cristal y buena lectura entre las manos, en páginas que desprenden el aroma del tiempo.

Mañana más. Mañana más pensamos al llegar el ocaso…

Y sonreímos al sol de la mañana fundiendo azules en pupilas reflectadas. Nos pusimos de rodillas y aspiramos la sal del viento llamando a las aves en un Sur que paraba los relojes y abrazaba sentimientos.

Murcia, esa región del sur de España famosa por su agua y los trasvases, por campos de golf y poco más.

En verano, mi abuela anunciaba orgullosa unas llaves, un patio de azulejos y una vista al mar. Bajamos recelosos a conocer un entorno hasta entonces desconocido.

Para mi sorpresa, un turismo de ecología se abría ante mí. El slow life soñado de la vida en bicicleta, vecinos con nombre, sobremesas bajo un naranjo y el olor a mar.

Una reserva regional en las salinas, colores de agua inusitados, flamencos adquiriendo sus tonos rosados protegidos y sendas rodeando el mar hasta el horizonte donde la luna roja se baña desnuda cuando todos parecen haberse ido a cenar.

De clima cuidado, su flora, su fauna y sus habitantes conviven de forma tranquila, hablando mirándose a los ojos, sentándose a comer y dando largos paseos al caer el sol, helado en mano.

Carril bici inmejorable, se abre la basta posibilidad de descubrir un entorno donde respirar y sonreír, sin darse cuenta, formando parte de una naturaleza inmejorable.

Dentro del parque regional de El Valle y Carrascoy, las Salinas de San Pedro, los Lodos y sus diferentes playas urbanas donde la temperatura del agua permite el baño en cualquier época del año, playas como la Torre Derribada, se abren al Mar Mediterráneo en entorno protegido y aguas cristalinas que, cuando atardece, dejan oler los pinos que el viento mece desde el pico de la Cresta de Gallo.

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1 comentario

  1. Un mar, una chica de ojos azules, un lugar bonito, una narración PRECIOSA y un vlog entretenido. ¿Qué más se puede pedir, mi niña con carácter?
    Ah, y la sonrisa que tuve en todo el vídeo, ya ni te cuento.

    Rochi, a sonreír siempre, claro que SÍ. hahaha
    (Algún día me escribirás que seré un pesado con eso, pero te lo negaré.) = p

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