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Él se llama Grant

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Cuando tenía tres años, el perro de mi tío me mordió la cara y aún hoy, varias cicatrices cubren mi faz. Tuve suerte, si ese setter llega a cerrar la mordida hubiese perdido medio rostro.

Tras ello desarrollé un miedo terrible a los perros, miedo y odio, era incapaz de entender lo que me había pasado. Tan terrible era la experiencia que me rodeaba que también añadí a mi lista, alergia real a los perros.

El comportamiento de los humanos tampoco ayudó en nada: perros sueltos, consentidos, mal educados, agresivos… sin correa, sin bozal…

Tras muchos años y tomar la decisión en firme de no querer vivir con miedo, sigo en 2015 con la misma premisa desarrollada en WOMANWORD durante todo el año pasado y desde su nacimiento en 2011: superar los miedos y vivir de forma honesta y humana.

Así, al no poder adoptar un perro debido a mis horarios y forma de vida, encontré una solución perfecta: La Acogida.

Muchas personas desconocen este proceso intermedio que permite ayudar de forma temporal a los animales y, mientras la protectora corre con todos los gastos, las casas de acogida pueden experimentar la vivencia, prepararse y educar al animal.

La acogida permite sacar perros y gatos de la calle y de las perreras, para ello, las protectoras realizan diferentes cuestionarios y entrevistas personales para elegir la casa perfecta para el animal. Un hogar seguro y responsable que lo prepare para su futura familia y su vida urbana.

Diferentes pautas de educación han de seguirse: no hacerle caso cuando llora, ignorarle diez minutos antes de irnos y al volver, no dejarle subirse en las camas y sofás… pero sobre todo, no consentirle pensando que nos da lástima que sea un animal abandonado, ya que, al fin y al cabo, ellos viven el presente y nosotros, le estamos salvando la vida.

De esta manera, entré en contacto con la Asociación de Ayuda a Perros Abandonados (APAMAG), con quienes hablé de este proyecto, rellené sus cuestionarios y completé sus entrevistas para ser casa de acogida.

Sus diferentes voluntarios están en contacto directo y hacen que todo transcurra de forma rápida y eficaz: conductores, veterinarios, redes sociales, organizadores…

Así, tras haber sido separado de su madre, Grant y sus hermanos fueron abandonados en la perrera, desde donde esta asociación los rescató y los dividió en diferentes casas de acogida. Una de ellas, la mía.

Para mí, que nunca he tenido perro, conocer a Grant está siendo una experiencia muy bonita.  A pesar de lo duro que supone educar a un cachorro, en todas sus variables, resulta enriquecedor y muy tierno a la par. Su amor es incondicional y cada minuto que pasa, entiendo más la cláusula en la que se establece que no debemos sentir tristeza al saber que la acogida es temporal.

Tras el paso por el veterinario incluyendo desparasitación y chip, los animales llegan a casa.

Ciertamente, es un ejercicio perfecto para aquellos que se encaprichan con un animal y después no saben si serán capaces de mantenerlo, igual que para aquellos que desean tener un animal pero es algo incompatible a largo plazo.

De esta manera se satisfacen sus deseos, siempre con responsabilidad, tiempo y muchísima paciencia. Un animal no es un juguete y necesita muchos cuidados y atenciones constantes. A la vez,  ayudamos a animales que lo necesitan. Tal es el vínculo que se crea, que las casas de acogida suelen tener prioridad a la hora de adoptar.

Poco a poco voy entendiendo a los perros, diferentes por completo de los personales e independientes gatos, aunque me parecen estúpidos los prejuicios que les  diferencian y excluyen a unos de otros. Prefiero el término seres vivos y el mismo respeto para ambos sin olvidar que son animales.

Estas dos semanas, hasta que Grant tenga todas sus vacunas, estaremos en casa juntos, aprendiendo a conocernos, le enseñaré a comportarse y a obedecer, siempre con refuerzos positivos y cariño, pero también a socializar con otras personas y, dentro de un entorno seguro, conocer otros perros mayores para que Grant juegue con ellos y entienda que es un perro.

Después, tocará un paso decisivo para mí, salir a la calle a rodearme de esos otros perros, grandes, pequeños, con y sin correa, con dueños ineptos y con dueños responsables…

Desde la protectora, ya me han respaldado y me siguen de cerca para que todo salga bien. Sus indicaciones son clave y su apoyo también. Cuando salgamos a la calle con su correíta azul, no lo haré sola. Un miembro de la asociación vendrá conmigo y con sus perros para comprender, ambos, Grant y yo, el nuevo entorno del que vamos a formar parte.

Mientras nos vamos conociendo, mi pequeño labrador sigue buscando familia definitiva.

Son muchos los animales que buscan un hogar para toda su vida, pero también un hogar temporal donde sentirse seguros y superar traumas y miedos: abandono, castigos, miedos… no sólo son cachorros los que lo necesitan, la base de datos no para de crecer y resulta compulsorio clamar cabeza, respeto y corazón: esterilicen a sus animales,  no les consientan, recuerden que no son niños, no compren animales, adopten, acojan, no maltraten y para los seres humanos con perros, por favor, respeten a los otros seres humanos que les rodean y que también quieren disfrutar de ese parque que a usted le gusta tanto, hay personas a quienes no les gustan sus perros, les tienen alergia y tienen niños: correa, siempre, por favor. Y si su sentido del respeto o de la humanidad está estropeado, al menos háganlo por temor a la ley y a la multa que conlleva el llevar al perro suelto.

Mientras escribo este artículo, Grant está sentado a mis pies, fiel y cariñoso.

Es imposible no quererle.

PS.

Hoy tiene una familia y un hermanito recién nacido humano.

Me hace feliz, saberme responsable.

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Grant © Rocío Pastor Eugenio ® WOMANWORD

Y recuerda

No sólo hay perros que son abandonados o que nacen sin un hogar, también sucede lo mismo con gatos, roedores y pájaros y todos buscan un hogar en el que ser parte de una familia y poder vivir sin miedo.

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2 comentarios

  1. flor silvestre on

    Enternecedor y constructivo es este articulo.womanword eres genial por darnos a conocer otros mundos,otras formas de vida y sobre todo tus vivencias.eres valiente y ese perritoes un cielo.que bonitas fotografias!!!.

  2. Muy bonito y un detalle muy generoso y valiente por tu parte, pero discrepo en una cosa… Un perro no puede estar siempre con correa, o al menos así no será feliz. Un perro tiene que correr y explorar, el dueño tiene que saber controlarlo, tenerlo bien educado y conocer cuando y donde puede o no puede soltarlo. Un saludo.

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