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Sonrisas y Lágrimas, el musical

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Por Rocío Pastor Eugenio.

Otro musical llega a ritmo de memoria convertida en canción: Sonrisas y Lágrimas.

Una historia por todos conocida que marcó nuestra infancia entre sonrisas y lágrimas, revolucionaria para la época, histórica y hasta educativa, presentaba canciones que se han guardado en la memoria en las que el gusto por la vida y la felicidad tranquila sobrevivían con bondad, amor y tesón incluso ante las situaciones políticas más alarmantes.

De Julie Andrews como María a corte de claqueta, al directo de la maravillosa Silvia Luchetti, en el Teatro Coliseum de la Gran Vía madrileña.

Carlos Hipólito, , a quien ya viésemos en Follies, vuelve a sorprender con su voz poderosa.

Y es que la profesionalidad, la increíble banda que interpreta en directo cada canción, a la par que la capacidad vocal, perfecta de sus intérpretes, eleva el espectáculo a las alturas de un sobresaliente en la crítica.

Brilla con luz propia la voz de Noemí Mazoy que interpreta a la madre superiora. Entre el público, el verla aparecer en escena se tornaba casi una necesidad el escuchar tan melodiosa conjunción de acordes que varían entre la dulzura, la potencia, la fuerza, el lírico y la libertad de modular su propia voz a su gusto, con libertad, arte y emoción.

Los tramoyistas sin descanso, elevan y componen diferentes y grandiosos decorados que trasladan en un abrir y cerrar de ojos, de las montañas austriacas, a un convento, una mansión, el jardín de la mansión, diferentes habitaciones, un cementerio y hasta a un concurso nazi con extrema precisión.

Un elenco de 39 artistas que sobre las tablas, bajo los relucientes focos, elevan el canon a la máxima expresión. Abrumador, conciso y preciso, cada canción y cada escena toman el tiempo requerido.

Merece la pena nombrar a Loreto Valverde y París Martín, quienes con sus personajes, el de la Baronesa y el de Rolf, refrescan la memoria a los asistentes convirtiendo el odio en entendimiento. Humanizándoles, descubren a una mujer empresaria adelantada a su época, independiente, fuerte y segura de sí misma; y a un joven noble, influido sobremanera por una ideología propagandística que movía entrañas más que intelectos.

El resto de personajes, cómicos, selectos bordan sus papeles.

El detalle estrella

Los niños Von Trapp.  Yolanda García, Jorge Galaz, Marta Ibañez, los más mayores que aportan delicadeza e inocencia. Y por otro lado, los más pequeños que gozan de sustitutos con los que reparten los días de trabajo.  En el estreno al que asisto, María Osuna, David Santos Rodríguez, Chiruca Baez y Julia del Mar Roselló, hacen las delicias del escenario, valientes, decididos y correctísimos.

Sin  duda, un musical que reinará en la Gran Vía por una larga temporada. Y digo esto tan segura como que un día después aún sigo canturreando los temas principales del show…

Muy recomendable.

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2 comentarios

  1. Me emocionó la obra, saber que en España estamos al más alto nivel cuando hay que dar el”do”.Enhorabuena a los músicos, tramoyistas, actores, al director que no ha cambiado la historia y a la madre que parió a la madre abadesa, que hizo que se me erizara todo el vello de la piel con esa voz tan deliciosa.Yo tb canturreé las canciones al día siguiente, a mi manera…

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